ENTREVISTA A R. JOFFÉ SOBRE SAN JOSEMARÍA

Roland Joffé
Londres, 17.XI.1945
Director de cine, productor y guionista
Nominado al Oscar como mejor director por Killing Fields (Los gritos del silencio) de 1984, La misión de 1986. También dirigió City of Joy (La ciudad de la alegría) en 1992.
Ficha de Internet Movie Database: http://www.imdb.es/name/nm0423646/

Película There Be Dragons
web con recursos: www.dragonsresources.com
There Be Dragons es un drama épico de acción y aventuras ambientado durante la convulsa época de la Guerra Civil española. La historia acompaña las vidas de dos hombres jóvenes, Josemaría Escrivá (Charlie Cox) y Manolo Torres (Wes Bentley), amigos de la infancia separados por la agitación política de la España de la preguerra y que se encuentran en bandos opuestos cuando estalla el conflicto. Josemaría elige la paz, se hace sacerdote y lucha por propagar la reconciliación fundando el movimiento Opus Dei (“obra de Dios”).
Manolo elige la guerra y se convierte en espía de los fascistas. Durante esta época, llega a obsesionarse con una hermosa revolucionaria húngara, Ildiko, que se ha alistado en la milicia movida por la pasión y en busca de un objetivo en su vida. Pero cuando Ildiko lo rechaza y se entrega al valeroso líder de la milicia, Oriol, Manolo emprende una senda de traición, movido por los celos.
Comete actos atroces, que lo atormentarán hasta el fin de sus días. En su lecho de muerte, el mensaje de perdón de Josemaría tiene al fin un impacto profundo sobre él y sobre su hijo, de quien se halla distanciado y que conoce así la verdad sobre el oscuro pasado de su padre.
Se libran batallas personales y nacionales, las vidas de los personajes chocan y sus luchas más profundas salen a la luz. Entonces pueden hacer frente a las decisiones definitivas que se traducirán en tragedias o triunfos y en una oportunidad de redención final.
El director de There Be Dragons, Roland Joffé, ha dirigido las aclamadas La misión (con Robert De Niro y Jeremy Irons, candidata a siete premios Oscar y ganadora de la Palma de Oro en Cannes) y Los gritos del silencio (premiada con tres Oscar).
La película cuenta con un elenco estelar de jóvenes actores, como Charlie Cox (Stardust), Wes Bentley (American Beauty), Rodrigo Santoro (300) y Olga Kurylenko (Quantum of Solace). También han participado en ella muchos otros expertos de talento, entre ellos tres ganadores de un Oscar: el director artístico, Eugenio Zanetti (Restoration), la diseñadora de vestuario, Yvonne Blake (What Dreams May Come), y la diseñadora de maquillaje, Michelle Burke (En busca del fuego, Drácula).


Declaraciones de Roland Joffé sobre san Josemaría en relación con la película
Fecha: 24.XI.2010
Historia de Roland Joffé
A continuación Roland Joffé explica por qué se decidió a hacer una película sobre Josemaría Escrivá, uno de los personajes principales de There Be Dragons.
“La primera vez que se pusieron en contacto conmigo para hacer una película sobre Josemaría Escrivá tuve graves dudas, para ser honesto, acerca de si estaría a la altura en cuanto a mi conocimiento de la religión. La religión es una experiencia inmensamente rica y extraordinaria. Estuve bastante tiempo pensando si yo podría aportar algo nuevo a esa experiencia, y llegué a pensar que probablemente no. Luego cené con uno de los productores, que me dio un DVD de Josemaría. Más tarde, esa misma noche, me puse a escribir una carta de ‘muchas gracias, encantado de conocerlo, admiro de verdad lo que quiere usted hacer, pero no creo que sea para mí’.
Pero puse el DVD y salía Josemaría hablando con un grupo de personas, en Chile, o quizás en Argentina. Estaban dentro de una gran carpa, todos con las caras embelesadas, mirándole. Vi un hombre muy agradable, un hombre como usted o como yo, alguien con quien nos podemos encontrar sentado a nuestro lado en el autobús. Obviamente, le encantaban las personas, desprendía una calidez que me llamó la atención. Entonces una muchacha, que estaba al fondo del público, levantó la mano y dijo: ‘Discúlpeme, padre, pero tengo una pregunta’. Él dijo: ‘Sí, ¿qué pregunta es?’. Ella contesto: ‘Bueno, quisiera convertirme’. Josemaría sonrió y dijo: ‘Claro, por supuesto’. Y ella dijo: ‘El problema es que mis padres son judíos y se enfadarían mucho’. Y Josemaría dijo, sin titubeos: ‘El amor de mi vida es un judío’. Y añadió: ‘Hija, hija mía, honrar a tus papás es muy importante para el Señor. No quiere que hagas nada que enfade a tus papás. Si él está en tu corazón, está en tu corazón. Recíbelo ahí. Y reza para que algún día ellos te apoyen en tu deseo’.
Yo pensé: ‘Bueno, esto es maravilloso. Aquí hay un respeto y un amor impresionantes, por sus padres, y por ella y su experiencia’. Me chocó tanto que paré de escribir la carta y pensé: ‘No me importaría ver esto en una película’. Así que me puse a escribir una escena en la que un anciano que había sido empleado del padre de Josemaría está muriendo y Josemaría acude a su lecho de muerte, como sacerdote. Allí descubre que este hombre en realidad es judío, y expresa dudas acerca de su fe. Es un momento sumamente emotivo. Y rezan juntos.
Después de escribir la escena, ¡supe que tenía que escribir el resto! Me había picado la curiosidad: ¿cómo había llegado este hombre a esa posición, y qué significaba? En especial, empecé a pensar en ese periodo, cuando España estaba viniéndose abajo. Era su guerra civil. Si lo pensamos, ¿cuál es la única guerra que ha tenido Estados Unidos en su territorio? ¡La Guerra Civil! Y aunque ocurrió hace ya más de cien años, todavía esta grabada, fijada en la mente de los estadounidenses. Pregúntele a cualquier estadounidense, tendrá imágenes de ella, de tan destructiva que fue. Y eso sucedió en España. De hecho, sucedió en España durante varios años. La guerra creó un trasfondo muy rico para la historia. Entonces me entraron muchas ganas de escribirla, y pensé, ¡y por qué no lo intentas!”.

Declaraciones de Roland Joffé sobre san Josemaría y el Opus Dei en relación con la película
Fecha: 29.X.2009

Bueno… Seguramente haya mucha gente al teléfono que se pregunta en qué consiste el proyecto, al margen de lo que han leído en la invitación. Esta es, en cierto modo, una película sobre Josemaría, el fundador del Opus Dei, que fue santificado. Pero es mucho más que eso. Y trata quizás más del impacto de Josemaría sobre las vidas de otras personas. Hablemos un poco de eso.
Joffé: Bueno, creo que una de las cosas que me han impresionado mucho de Josemaría es el hecho de que viese que la santidad no exigía retirarse en una orden religiosa, no exigía hacerse sacerdote. Pero, en realidad, la santidad, el acto… los actos piadosos pueden ser llevados a cabo por gente normal en sus vidas cotidianas normales. Es algo que, en aquel momento, era una idea muy radical. Sobre todo en un momento en que la Iglesia se sentía en cierto modo amenazada, de todas formas, y…
Hay algo muy, muy perfecto y bastante hermoso en esta idea, creo, porque abre a muchísimas personas la posibilidad de conseguir lo mejor para ellas en la vida. Así que me parece una idea maravillosa decir, mira, si quieres tener una relación espiritual con Dios, hazlo a través de tu vida cotidiana, hazlo a través de cosas muy sencillas, hazlo cuanto estés cocinando, hazlo con tu familia, hazlo incluso cuando tengas una discusión, pero después de la discusión quizás vaya a haber una consecuencia, que en realidad puedas salir de ti mismo y decir: “Espera un minuto. Soy un ser humano, pero también soy más”, y creo que en eso hay algo enormemente creativo y humano. Y de eso trata en realidad la película.
Pero eso también me proporcionó una manera de abordar la película, porque… ¿cómo haces realmente una película sobre un santo? ¿Cómo se lleva al cine a un santo? En virtud de su santidad, los santos muy pocas veces hacen cosas que resulten de interés para el público en general. Pero esta idea de que podemos encontrar santidad dentro de los actos cotidianos humanos pasó a ser muy emocionante, porque me permitía escribir acerca de seres humanos normales. Y esta es una película, en cierto modo, que trata de lo que piensa Josemaría, aunque también de la guerra, la Guerra Civil española, una guerra espeluznante, trata de gente que está atrapada en esa guerra. De personas que están viviendo de verdad la vida cotidiana de una manera un tanto horrible y, pienso, extraordinariamente apasionante y conmovedora. Y eso pone de manifiesto lo que es ser un santo: que ejerces una influencia sobre personas que viven sus vidas cotidianas. Y la película pasó a tratar sobre eso.

…que con personajes profundos. Y esta pregunta se hace desde una perspectiva más basada en la fe. Concretamente, al tender la mano a líderes que son pastores, gente que son capitanes del alma de la gente, y que están intentando enseñar un significado y transmitir valores, fe, etcétera… y algunos utilizan el cine como forma de proporcionar ejemplos con los que pueda identificarse la gente. Esta película trata de un santo, pero también de la vida real. ¿Qué pueden esperar estos líderes, personas así, encontrar en esta película que puedan compartir con sus feligreses o con quienes les escuchen?
Joffé: Bueno, creo que, en realidad, muchas cosas. Pero pienso que probablemente valga la pena concentrarse en la idea de redención, sin duda. Creo que la gran fortaleza del cristianismo consiste básicamente en que es una religión basada en la idea del amor, y la idea de una religión basada en amar a Dios. También es una religión basada en la idea del perdón. Y creo que ese es intrínsecamente su mensaje, e intrínsecamente importante. Y la redención no puede producirse sin amor.
Lo extraordinario del cristianismo es que, de hecho, no es una religión que juzgue. Es una religión que dice: eres débil porque eres humano, pero eres un humano creado por lo divino. Por lo tanto, tu fragilidad forma parte de tu viaje. Y creo que una de las cosas que me fascinaría debatir en la película es toda la cuestión referente a juzgar al prójimo. ¿Cómo juzgas a otro ser humano? ¿Puedes juzgar a otro ser humano? ¿De qué sirve juzgar a otro ser humano?
La cuestión es, ¿en qué viaje vital se halla cada ser humano? ¿Y en qué viaje vital estamos cuando encontramos el perdón por la manera en que se comportan los seres humanos? Y creo que, para cualquier comunidad, debatir eso es algo enormemente importante. Porque lo que une a una comunidad es la forma en que entiende que nadie es perfecto y que la imperfección forma parte de lo que se nos ha dado como seres humanos.
Y nuestro esfuerzo por alcanzar la perfección puede ser algo hermoso, pero debe hacerse de una manera muy humana y afectuosa. Y nunca se debe abandonar el amor ni, creo, esa idea de debatir con tu comunidad su idea de juzgar y del amor y lo que significan en realidad.
Y pensemos en esto en términos familiares. Pensémoslo en términos de nuestros hijos, en términos de nuestro cónyuge. Pensar en esto en términos de nuestra comunidad es extraordinariamente importante. Combinado con la idea de que nadie en el cristianismo está fuera. En el cristianismo no quedas excluido. Se te ofrece constantemente la oportunidad de llegar al punto en que comprendes y aceptas la redención. Y eso es enormemente importante.
Por tanto, pienso que debemos debatir con nuestra comunidad la idea de que este viaje no tiene final. Es un viaje continuo, un viaje en el que cada persona va encontrando su propia ruta. Pero es un viaje en el que incluso nuestros fracasos forman parte de él, y, si podemos verlos de este modo, son constructivos y creativos. Creo que eso es interesantísimo. Y, en mi opinión, para una comunidad es enormemente curativo debatirlo.

¿Y qué tiene su representación de Josemaría, el santo Josemaría, que lo convierte en humano, que hace que pueda identificarse con nosotros, los simples mortales, que quizás no seamos aún demasiado santos?
Joffé: Bueno, creo que esa es una cuestión fascinante. En realidad, creo que es su humildad. Pienso que, en cierto modo, le habría chocado muchísimo pensar que llegaría a ser un santo. Creo que hubiese dicho: “Soy un pecador”. Y habría escuchado esta charla como llevándose las manos a la cabeza y diciendo “oh, Dios mío”. Ya ve. “¡Yo no soy un santo, por favor!”.
Pero eso es importantísimo, porque ninguno de nosotros somos santos. A un ser humano no se le concede el hecho de ser un santo. A los humanos se les concede ofrecer santidad al prójimo como señal de intenso respeto y belleza.
Y admitámoslo, un “santo” significa sencillamente un héroe de la Iglesia. ¿En qué sentido era él un héroe? Creo que en ese sentido sí. Que desde muy pronto decidiese que amar a Dios era la clave para tener una vida rica y plena. Desde muy pronto, descubrió y sintió que eso era algo que había que compartir. Pero había que compartirlo con humor, y había que compartirlo con algo que es importantísimo para él, que es la idea de que hay que compartirlo en libertad. Mire, Josemaría creía que en ningún caso, al formar una organización, todo el mundo tiene que pensar lo mismo. Su idea era que estableciésemos una relación entre seres humanos que estuviese basada en el amor de Dios, pero le decimos a cada persona: “El propio Dios te ha dado algo importantísimo, que es la idea de la elección. Así que a lo largo de tu vida, constantemente, deberás hacer elecciones. Ninguna vida puede existir sin elecciones. Y las elecciones que hacemos van a ser complicadas y puede que no sean… puede que no sean exactamente lo que esperásemos. Pero hay que pasar por esas elecciones con nuestros propios actos de conciencia”.
Así que Josemaría nunca diría: “Debes hacer esto”. Diría: “¿Cómo encaja esto en tu desarrollo espiritual? Estoy aquí para debatirlo contigo. Estamos aquí para debatirlo contigo. Pero lo que haces en realidad es cómo te reconcilias con tu propia conciencia y tu propia percepción de quién eres”. Y en ese sentido, creo que lo que decía a todo el mundo era: “Mira, estamos todos en el mismo barco. A todos se nos ofrecen elecciones”.
Cada minuto del día, se nos ofrece una elección. ¿Debo hacer A, o B, o C, o D? Algunas elecciones son más importantes que otras. Algunas elecciones son más impactantes que otras. Algunas elecciones son terribles por su poder potencial. Pero cada una de ellas es una elección. Y cada una nos enseña algo acerca de nosotros y, lo que es más importante, acerca de otros seres humanos.

Hablemos un poco de esta misteriosa organización, el Opus Dei. Usted es el director, el guionista, pero, ¿lo es de verdad? ¿Esta película es suya, Roland, o es usted una marioneta en manos de otras fuerzas?
Joffé: ¿Soy un robot manipulado por todos esos conductistas ocultistas del Opus Dei que pueden producir lo que quieran? Bueno, es una muy buena pregunta, y supongo que hay que dividirla en dos partes. Lo primero que diríamos es: “¿Por qué le preocupa tanto a la gente el Opus Dei?”. No puedo explicarlo del todo. Tendría que decir que a la gente le preocupa casi todo. Hace doscientos años, eran los jesuitas. Hace cien años, eran los protocolos de Sión, y los judíos. Para alguna gente, serán grupos de musulmanes.
Mire, es parte de la naturaleza humana decidir que todos los males del mundo son de alguna manera responsabilidad de algún grupo. En realidad, lo que pienso es… es nuestra forma de afrontar nuestra propia malevolencia. En otras palabras, en realidad, todos sabemos que tenemos lados positivos y negativos, pero no nos gusta mucho admitir los negativos. A mí no, por lo menos. Así que pienso que es facilísimo sugerir de algún modo que nuestro lado negativo en realidad es algún grupo que se ha reunido y que está haciendo algo horrible, y que en realidad eso es lo que hace que el mundo sea tan horrible. Es bastante primitivo, pero así es como funciona.
Así que el Opus Dei no es para nada eso. Pienso que el Opus Dei no se ha ayudado a sí mismo en el aspecto publicitario porque es una organización más bien discreta. Y Josemaría no quería que la gente fuese por ahí diciendo “somos del Opus Dei”. No porque pensara que había que mantenerlo en secreto, sino porque creía que la organización no debía adoptar una postura de superioridad moral. A su manera, es una organización bastante abierta.
Si entendemos la estructura del Opus Dei y entendemos a Josemaría, entendemos que A) el Opus Dei no tiene faceta política. El Opus Dei no es político. No tiene organización política. No hay una visión del Opus Dei de nada, porque cada miembro del Opus Dei se considera un individuo por derecho propio. Y la individualidad era algo importantísimo para Josemaría, que creía que cada individuo seguía su propio camino espiritual hacia Dios, y a veces Josemaría decía, y de hecho lo escribió, a veces veo a la gente tomar decisiones catastróficas, pero yo no soy quién para decirles que esas decisiones son catastróficas. Tienen que aprender qué pueden ser esas decisiones en su propia relación con Dios. Obviamente, una organización como esta difícilmente va a ser una organización que esté manipulando de algún modo el mundo.
A veces la gente piensa que el Opus Dei es muy acaudalado. Bueno, supongo que en ciertos sentidos tiene algo de riqueza, pero, si lo comparamos con otras organizaciones católicas o cristianas, no es para nada especialmente rico. Alguna gente considera que es influyente. Bueno, ¿cómo puede ser influyente? Supongo que podría ser influyente en la Iglesia, pero entonces… Yo creía que a lo mejor sí lo era, así que me puse a comprobar cuántos cardenales había en el Opus Dei, y me parece que a lo mejor hay uno. O a lo mejor ahora mismo ya no hay ninguno.
¿Cuántos obispos hay, de los trescientos o así que existen? Creo que dos o tres. De ninguna manera podría decirse que el Opus Dei es influyente en la Iglesia más allá de ninguna otra organización, aunque todas las organizaciones compiten por tener algún grado de poder en la Iglesia, evidentemente. Por supuesto, eso es normal. Así que pienso que es un error. Creo que es una equivocación que a la gente le gusta, en cierto modo.
Y, sin duda, en lo que a mí respecta, cuando la escribí, les dije a los productores (uno de los cuales era miembro del Opus Dei): “¿Voy a tener libertad para escribir lo que quiera?”. Y él me dijo: “Nos dirigimos a ti con la única intención de proponerte que escribas lo que quieras”. Y yo dije: “¿Aunque sea algo crítico?”. Y él me dijo: “Aunque sea crítico”. Y yo dije: “¿Aunque tenga una escena en la que alguien dice que Dios es malo?”. Y él me dijo: “Bueno, si es una buena escena, entonces debes decir lo que quieras”. Y, de hecho, en la película hay una escena que formula esa pregunta, y nadie sugirió que no debería estar ahí. Así que, si soy un robot, sin duda han trabajado muy bien.

¿Pero usted tiene autonomía? Es decir, a todas luces, no es como si le estuviesen escribiendo el guión o editando la película.
Joffé: No. En realidad, creo que podría decirse que se tiene menos autonomía al trabajar para un estudio.

Risas) Por cierto, esta película tiene una financiación independiente.
Joffé: Exacto.

Así que ahora está fuera del sistema de los estudios. ¿Tiene alguna idea de quién ha financiado la película, o de cómo se ha financiado?
Joffé: Sí, ha sido financiada por muchos inversores individuales con quienes se puso en contacto Ignacio Gómez Sancha, que ha pasado de ser banquero a productor, y que fue quien habló en realidad con ellos acerca de en qué consistía el proyecto, y dijo: “Este es el proyecto, esta es la intención del proyecto, consiste en esto. ¿No sería estupendo hacer una película así?”. Y, para mi sorpresa y alegría, unas cien personas más o menos dijeron que sí. Algunas han invertido grandes cantidades, y otras pequeñas cantidades. Pero querían que se hiciese este tipo de película.

¿Son todos miembros del Opus Dei?
Joffé: Algunos lo serán, estoy seguro. Y otros no. Sin duda, hay dinero de la televisión española, y dudo que la televisión española sea una sección del Opus Dei. Y hay alguna gente que podría argumentar que lo es.
(Risas)
Joffé: No, creo que hay un espectro bastante amplio de personas que han invertido en la película. Y aunque el 100% de ellas estuviesen en el Opus Dei, ninguna expresaría una opinión porque, como he dicho, no existe una “opinión del Opus Dei” acerca de nada. Hay solo individuos, que compartirán muchos valores. Aunque no todos. Me refiero a que he cenado con miembros del Opus Dei que en el medio de la cena me han mirado y han dicho: “¡Bueno, es más bien de derechas, claro!”. Y la contestación fue: “¡Bueno, es más bien de izquierdas, claro!”. Y uno piensa, vale, muy bien. Es lo que dice la gente normal, que es lo que son en realidad los miembros del Opus Dei.

Hablemos de ese mensaje central de Josemaría, cuyas ideas, en el momento en que se introdujeron, eran consideradas de un pensamiento bastante protestante por mucha gente entre la cúpula católica. ¿Cuáles son esos principios fundamentales que introdujo Josemaría que resultaban tan nuevos para la Iglesia?
Joffé: Bueno, puedo imaginar que supuso una conmoción. Es decir, pensemos que somos un obispo sentado en nuestra oficina y que muchas veces jóvenes sacerdotes se dirigen a nosotros con ideas acerca de lo que quieren hacer, y viene un joven, un muchacho jovencísimo, que acaba de ordenarse sacerdote y que no tiene ningún recurso, y nos dice: “Mire, quiero formar una organización, y el objetivo fundamental de esta organización es que la gente normal pueda conseguir la santidad”. Bien, para empezar, como obispos, nos preocuparía un poco, porque se nos preguntaría: “¿En qué crees que consiste la religión?”. Y si somos unos obispos de tipo conservador, nos daríamos cuenta de que en realidad no pensábamos que las personas corrientes pudiesen conseguir la santidad a menos que los sacerdotes lo hiciesen por ellos. Así que, en realidad, esto es un poco chocante.
Pero además de eso, dice: “En realidad, pienso que la organización debe estar abierta a hombres y mujeres”. En este momento, sin duda ya nos estaremos asustando un poco, porque, ¿qué tipo de organización puede ser esta? Y entonces dice: “Bueno, todos visten también de paisano y no tienen por qué ser sacerdotes, y en realidad creo que van a encontrar santidad en sus trabajos corrientes como comadronas o mineros del carbón o cocineros o lo que sea”. Y entonces nos dice, para terminar: “Y también pienso que debe estar abierta a personas que no sean cristianas, ni católicas”. Creo que, a esas alturas, la cabeza ya nos estaría dando vueltas. Sobre todo en una época en que la Iglesia estaba siendo algo amenazada, porque el mundo estaba atravesando el tipo de cambio que hemos hablado. Así que pienso que nos entraría el pánico.
Y en algunos aspectos, quizás esté justificado pensar que haya algo un tanto protestante en esto. Y lo hay, en cierto modo, porque el protestantismo como movimiento en la Iglesia era importantísimo. La Iglesia sería un lugar mucho peor si no hubiese habido un movimiento protestante. Quiero decir que la religión consiste en esto. La religión son formas constantes de descubrir cómo acercarse a lo divino. Así que no puede haber un camino que sea el principio y el fin de todo, y yo no imagino a ningún Dios posible que llegase a quererlo. Estas son una serie de preguntas abiertas, y cada ser humano, y cada grupo de seres humanos, va a encontrar formas diferentes de acercarse al mismo punto. En mi opinión, lo emocionante de Josemaría, de esta forma extraña, es que lograse ser ecuménico en su pensamiento, pero también perfectamente católico en su práctica. Y eso está muy bien.

Tenemos una pregunta acerca de cómo será recibido este proyecto en España, en concreto. Usted mencionó antes, Roland, que la Guerra Civil estadounidense sigue aún muy presente en los recuerdos de la gente, aunque ya hayan pasado mucho más de cien años. No hay una sola persona en Estados Unidos que no tenga una imagen y una percepción del dolor y la lucha de la Guerra Civil, e incluso del impacto de las consecuencias de la Guerra Civil. Y no cabe duda de que eso es igual aquí, en España. Pero también en España, no solo quedan esos restos de odio o de tomar partido que los españoles hoy en día… Todas las personas con las que hablo aquí proceden de un bando o del otro. Pero también existe un odio y un recelo hacia el Opus Dei, cuyo propio fundador era español. ¿Cómo cree que va a recibir esta película esta cultura, en concreto? ¿Y con qué cree que se sorprenderá?
Joffé: Bueno, es una pregunta muy potente, y creo, de nuevo, que hay que contemplarla de diversas formas. Pienso que, antes de entrar en el cine, la gente tendrá opiniones muy distintas: no nos gusta el Opus Dei, no nos gusta Josemaría; nos gusta Josemaría, no nos gusta el socialismo. A España le gusta montar caballos ideológicos. Y le gusta montar caballos ideológicos que van en una dirección. Me encantan los españoles, pero creo que pueden ser muy lineales y aferrarse a su linealidad, lo que en algunos aspectos puede ser una virtud.
Creo que lo que sucederá cuando se metan en la película es que, poco a poco, empezarán a darse cuenta de que, en realidad, la Guerra Civil es solo la mitad de la historia, lo que sabemos de la Guerra Civil es solo la mitad de la historia. Había mucha más complejidad en las relaciones humanas, sucedían cosas muchísimo más profundas para la gente, consciente e inconscientemente, de lo que nos dejarán creer los libros de historia. Y de que, a medida que transcurre la película, verán que lo que parecían ser enemigos eran personas impulsadas por muchísimas similitudes ideológicas. Por eso las diferencias parecían tan espeluznantes. Al mismo tiempo, verán muchos actos de traición llevados a cabo por muchos lados. En realidad, la traición, me temo, ocurrió en la izquierda tanto como en la derecha. Igual que la crueldad.
Ahora no podemos decir: “Bueno, era todo igual”. No podemos hacer eso. Pero lo que sí podemos decir es que todos los seres humanos experimentarán los mismos tipos de emociones. Todos los seres humanos experimentarán los mismos tipos de lucha. Y poco a poco, creo, empezando desde algo muy pequeño que irá creciendo gradualmente, un vehemente deseo de reconciliación acabará por invadir todo el cine. Y creo que, al final, la gente saldrá de la sala con el deseo de perdonar y de decir que no debemos olvidar ni negar lo que ha sido nuestra historia, pero que no podemos seguir enfocándola tomando partido.
Y la razón de que no podamos seguir enfocando la historia tomando partido es que no hay ninguna verdad histórica que exista por la que tomar partido. Es demasiado complicada. En otras palabras, la visión de la historia de la izquierda es tan errónea como la visión de la historia de la derecha, y la visión de la historia de la derecha es tan errónea como la visión de la historia de la izquierda, simplemente son parte de ella. Y lo fundamental es comprender que tenemos que empezar a encajar esas partes, porque cuando encajamos esas dos partes ocurre algo más completo.
Como en la historia, Josemaría, en su bondad, es solo parte de la historia, igual que Manolo, en su… en su “maldad”, entre comillas, es solo parte de la historia. Si encajamos las dos, ocurre algo completo. Eso es lo que dice la película.
La película dice: toma dos aspectos de tu historia, España, y ahora júntalos en una experiencia. Y quita el odio, porque el odio no ayuda, estamos por encima de él. La memoria, por supuesto, consérvala, el amor y el cariño por tu familia, por los que creyeron y perdieron. Eso debe quedarse. No se puede permitir que se anquilose en divisiones constantes y rigideces ideológicas que encogen la visión que uno tiene de los seres humanos. Creo que es fundamental para España un acto de perdón, yo decía de padres e hijos. España es un país sorprendente, maravilloso, con una historia extraordinaria… una historia bastante violenta. Sería precioso, creo… Yo sería el hombre más orgulloso del mundo si solo el diez por ciento del público en España pensase al acabar la película: “Sí, la reconciliación es importante”.

Opus Dei, Vigo