OPINAN SOBRE COEDUCACIÓN


¿Hay que tener miedo a las mujeres?
Publicado por Joaquin el 7 febrero 2011 (5:22 am) en Noticias
El Consejo Escolar de Navarra confirma que las chicas sacan mejores notas que los chicos, y Teresa Úcar –su presidenta- asegura que “hay que diseñar medidas para mejorar urgentemente los resultados de los chicos”. ¿Cómo cuáles?

 La superioridad académica de las mujeres sobre los hombres, a causa del último informe del Consejo Escolar, ha sido la gran noticia del fin de semana en Navarra. Diario de Navarra titulaba sin ambages que “Las chicas sacan mejores notas que los chicos en todos los niveles”. El Diario de Noticias, por su parte, se fijaba en las palabras de la presidenta del consejo escolar para destacar que “Úcar urge diseñar medidas para mejorar los resultados educativos de los varones”. 

Los varones tienen un problema
Es un hecho que los chicos sacan peores notas que las chicas, lo cual en principio es un problema para los chicos. En principio cabe pensar que existen tres posibles formas de resolver el problema: 
-          Limitar la influencia de las mujeres
-          Mejorar los resultados de los chicos
-          Hacer que empeoren las notas de las chicas

Limitar la influencia de las mujeres
Por lo que respecta a España, el sufragio femenino fue aprobado en 1931 por 161 votos a favor y 121 en contra: los votos en contra fueron básicamente los de la izquierda. Otra forma de limitar la influencia femenina desde la izquierda, sea ésta consciente o no, es la paridad en las listas. Si nuestras estudiantes se encuentran mejor preparadas que los hombres, no es lógico que se reserve una cuota para varones inútiles. Curiosamente las cuotas femeninas empiezan a implantarse ahora que la preparación favorece a las chicas. La experiencia demuestra por lo demás, con carácter general, que en los partidos políticos de la izquierda las cuotas femeninas, casualmente, condenan siempre a las mujeres a empezar por los números pares. 

Mejorar los resultados de los chicos
La clave para no relegar a los chicos a un papel segundón, sin perjudicar al conjunto de la sociedad limitando la influencia de los más preparados sean o no mujeres, y lo sean en la proporción que sean, lógicamente es mejorar los resultados de los chicos. La experiencia, sin embargo, demuestra que la forma más eficaz de mejorar los resultados de los chicos es la educación diferenciada. El caso más extremo lo encontramos en los EEUU.  Sólo uno de cada cuarenta chicos negros en los EEUU consigue acabar los estudios e ingresar en la universidad. El Urban Prep. Charter Academy, por el contrario, es un instituto de Chicago en el que lo consigue prácticamente el 100% de sus alumnos. Para absoluta perplejidad de los pensadores progresistas, las cinco características de este instituto es que es público, impone el uso del uniforme, es sólo para negros, sólo para estudiantes sin recursos y… sólo para varones. Es decir, que se trata de un compendio de todo lo que para un progresista español resulta políticamente incorrecto. Arne Duncan, sin embargo, es el actual Secretario de Educación de los Estados Unidos en el gabinete de Obama, y apoya explícitamente este tipo centros. La razón de que lo haga es sencilla: funcionan. 

Hacer que empeoren las notas de las chicas
El punto anterior se encuentra estrechamente relacionado con este otro. Si para mejorar las notas de los chicos resultaba una medida funcional separarlos de las chicas y ofrecerles una educación diferenciada, empeorar las notas de las chicas es aproximadamente igual de sencillo: basta con mezclarlas con los chicos. En este sentido la experiencia también resulta concluyente. Tomando una vez más como ejemplo a los EEUU,  resulta que un tercio de las ejecutivas de las 1000 principales empresas norteamericanas se graduaron en un colegio sólo para chicas. Un porcentaje impresionante cuando sólo el 2% de las estadounidenses ha estudiado en un colegio diferenciado. A fin de igualar por abajo las notas de chicos y chicas, sin embargo, la idea de mezclar ambos sexos se muestra inefectiva. En definitiva ése es el punto del que partimos y resulta que los resultados de la mezcla son que las chicas empeoran menos que los chicos. La mejor solución si nos molesta que los resultados de las chicas sean mejores, por tanto, es igualar por arriba. 

Unos resultados que ponen en entredicho la doctrina de la que partían
Fíjense ustedes que si ahora nos encontramos con que las chicas sacan mejores notas que los chicos, este hecho supone un fracaso absoluto de la ideología de género y de las teorías igualitarias. El planteamiento de estas líneas de pensamiento era que, como los chicos y las chicas eran iguales, dando la misma educación a chicos y chicas los resultados serían los mismos. La evidencia de que los resultados son muy distintos hace saltar por los aires este tipo de planteamientos. Es más, resulta que a lo mejor hay que dar a los chicos y las chicas una educación diferente para que obtengan resultados similares. Los resultados mostrados por el Consejo Escolar de Navarra pueden ser entonces un infierno particular para algunos planteamientos típicamente progresistas: ¿debería un progresista obsesionado con la igualdad de resultados plantearse el imponer  obligatoriamente la educación diferenciada? El asunto se simplifica mucho si lo que nos preocupa no son las cuotas, sino la libertad de las personas. ¿Mixta? ¿Diferenciada? Elija libremente usted mismo ¿Qué sentido tiene forzar una educación mixta si luego los resultados académicos son totalmente diferentes? A lo mejor debería preocuparnos más la falta de libertad que la diferencia. Puede que lo que nos iguale por arriba sea la libertad. Por no mencionar el hecho de que quizá, después de todo, a lo mejor resulte una ventaja que seamos diferentes. No, no tenemos miedo de que en los gobiernos del futuro, fruto de la libertad, haya mayoría de mujeres o de hombres. Lo que nos preocupa es que en los futuros gobiernos siga habiendo mayoría de torpes.


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