EL TRIBUNAL SUPREMO PONE EN RIESGO LA EDUCACIÓN DIFERENCIADA CONCERTADA

Avala la diferenciación privada en una sentencia contradictoria consigo mismo y con anteriores sentencias. La izquierda mediática navarra ya reclama el fin de los conciertos en Navarra con este tipo de centros
Suele atribuirse a Voltaire, acaso erróneamente, la famosa sentencia en defensa de la libertad que dice: “Lo que usted afirma me parece disparatado, pero defendería con mi vida su derecho a decirlo”. En las antípodas de este espíritu volteriano podríamos encontrar a quienes nunca matricularían a sus hijos en un colegio diferenciado, pero tampoco respetarían la libertad de otros padres para hacerlo. La reactivación de la polémica en torno a estos centros vuelve a la actualidad de la mano del Tribunal Supremo que, en un par de sentencias que contradicen otras sentencias anteriores del mismo tribunal, avala la retirada del concierto en Andalucía y Cantabria a dos de estos centros educativos.

La cambiante tesis del Tribunal Supremo
Las dos sentencias recientemente emitidas por la Sala Tercera del Tribunal, ambas con voto particular y en contradicción con otras sentencias anteriores, basan principalmente su fallo en los siguientes argumentos:
1-Se cita como base legal del fallo el artículo 84 de la Ley Orgánica de Educación aprobada por Zapatero en el año 2006, en el que se determina respecto a la admisión de alumnos en centros concertados que “En ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. El TS se apoya en este precepto para avalar la retirada del concierto a los dos centros de educación diferenciada.
2- No se pone en duda la legitimidad de la educación diferenciada (“Nadie puso en duda la legitimidad del sistema de educación diferenciada”), pero establecen que la imposibilidad de obtener conciertos “tampoco perturba ningún derecho constitucional de los padres que conservan el derecho de libre elección de centro y el de los titulares de la creación de centros con ideario o carácter propio”. Esta reflexión se compadece mal con la anterior puesto que si la educación diferenciada resulta discriminatoria, tampoco debería permitirse en la red privada; pero si no lo es, lo que no se entiende es que se la excluya arbitrariamente de la red concertada.

La educación diferenciada no es discriminatoria
Una vez más da la impresión de que nos encontramos en un nuevo caso de politización de la justicia, algo que siempre cabrá sospechar mientras los magistrados de los más altos tribunales sean nombrados a dedo por los políticos. Sólo así se puede interpretar que se considere discriminatoria la educación diferenciada cuando la UNESCO, según el artículo 2 de la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza reconoce que:
“En el caso de que el Estado las admita, las situaciones siguientes no serán consideradas como constitutivas de discriminación en el sentido del artículo 1 de la presente Convención:
La creación o el mantenimiento de sistemas o establecimientos de enseñanza separados para los alumnos de sexo masculino y para los de sexo femenino, siempre que estos sistemas o establecimientos ofrezcan facilidades equivalentes de acceso a la enseñanza, dispongan de un personal docente igualmente calificado, así como de locales escolares y de un equipo de igual calidad y permitan seguir los mismos programas de estudio o programas equivalentes”.
Como ha declarado Alfonso Aguiló Pastrana, vicepresidente de CECE, la “educación diferenciada no discrimina y una prueba más de ello es el éxito que tiene en países como Escocia, Irlanda, Inglaterra, Nueva Zelanda, EE.UU”. Es más, en algunos de estos países la educación diferenciada la ofrecen como opción no ya los conciertos, sino los propios colegios públicos.
Quedando claro que la educación diferenciada no es discriminatoria, en el sentido de ofrecer un trato de inferioridad, queda la libertad de cada uno para poder elegirla. Volviendo a la cita apócrifa de Voltarie, no se trata de que a todo el mundo le tenga que parecer bien la educación diferenciada sino de que respete la libertad de los demás para elegirla. A todos nos interesa respetar la libertad porque si se utiliza el estado para imponer las ideas propias, malamente podrá protestarse luego cuando sean otros las que las impongan.

Un modelo para ricos
En cierto sentido, las sentencias del TS (que no ponen en cuestión la educación diferenciada, sino sólo su carácter público o concertado) consagran una auténtica perversión antiprogresista del modelo educativo: que sólo los ricos tengan derecho a la total libertad educativa. Es decir, que por ejemplo exista educación diferenciada pero sólo en centros privados y sólo al alcance de quien pueda pagarlos. ¿Existe algo menos progresista? Yendo más lejos cabe temer algo peor: no puede ser que la izquierda utilice al estado para convertir a todos los colegios públicos en la red de colegios privados de ideario progresita que no tiene.

Contradice sentencias anteriores
El último pronunciamiento del Supremo, además del voto particular, contradice múltiples sentencias anteriores de otros tribunales que avalan la educación diferenciada, incluso la propia doctrina anterior del Tribunal Supremo, que en sentencia del 26 de junio de 2006 determinó que “no se puede asociar la enseñanza separada con la discriminación por razón de sexo” y avaló el concierto con los centros diferenciados.

El cheque escolar
La sentencia del Supremo avala que los gobiernos autonómicos puedan dar o quitar conciertos según los colegios le gusten más o menos, lo que pone de manifiesto la limitación de cara a la libertad de enseñanza de los propios conciertos. El único instrumento que realmente garantiza la libertad educativa es el cheque escolar. En último término, si los padres no tienen el dinero para pagar tampoco pueden tener la libertad para elegir. Existe sin embargo un argumento rotundo en contra del cheque escolar y es que la gente pueda elegir libremente la educación de sus hijos. El cheque escolar es un instrumento diabólico para aquellos que no puedan soportar la libertad de los demás.

Cambiar la LOE. Despolitizar la Justicia. Que espabile el PP
En la medida en que la LOE aprobada por Zapatero en el 2006 pueda fundamentar sentencias que limiten la libertad educativa en España, está en manos del PP y la mayoría absoluta que le han otorgado sus votantes el modificar esa norma para restablecer la libertad de enseñanza. Pero cualquier reforma libertaria tendría nulo recorrido mientras no se afronte el gran problema de fondo de la Justicia en España que es el de la politización de los tribunales. Mientras no se establezca una auténtica separación de poderes no habrá control del poder político, garantía de las libertades frente al gobierno ni democracia de calidad en España. Y libertad educativa tampoco.

 (De Navarra Confidencial, 22 de agosto de 2012)