PORQUE ES DE ACTUALIDAD



El banco malo
(Como no experto no me hacía idea de lo que era el tan mencionado Banco Malo –con resonancias no muy halagüeñas-, y éste me ha parecido un artículo claro para los profanos de un tema de tanta actualidad)




En España no hay crédito. La razón es que los propios bancos son insolventes. Los bancos se dedican a captar dinero que a su vez prestan a cambio de la devolución del principal más un interés en un plazo determinado. Pero ahora no pueden captar ese dinero para luego prestarlo porque ellos mismos son insolventes, por lo que tampoco pueden prestarlo a sus clientes. ¿Por qué? Porque para captar dinero uno tiene que garantizar que es capaz de devolverlo. Uno garantiza que puede devolver un crédito con sus activos: su coche, su casa, su nómina, sus acciones, etc. El problema es que el mercado sabe que los activos con que los bancos pretenden garantizar sus préstamos ya no valen lo que se supone que valen porque sus precios se han desplomado por culpa de la crisis. Si tu coche, tu casa, tus acciones y tu nómina caen a la mitad, ya no sirven como aval para pedir más crédito y nadie te presta. De hecho, si lo que debes es lo mismo y lo que tenías vale la mitad puede que estés en quiebra. Por eso no hay crédito en España y la situación tiene difícil salida.

El banco malo
Una posible salida es la creación de un banco malo. El banco malo compra a los bancos, con dinero público, los activos tóxicos (aquellos que han perdido casi todo su valor) a precio de mercado. Es decir, los bancos venden toda su basura a un banco malo de forma que quedan limpios. El banco malo es un vertedero de basura pero tiene una ventaja, y es que ha comprado la basura a precio de basura. Es decir, que podría no perder dinero a la hora de vender la basura, incluso ganarlo. Por un lado tendríamos bancos limpios y por otro un banco basura pero correctamente valorado y sin coste para el contribuyente. Los bancos limpios, al estar ya limpios, podrían seguir funcionando normalmente y restablecerse el flujo del crédito. Al menos esta es la teoría, porque en la práctica puede ser mucho más problemático.

¿A precio de mercado?
El banco malo no tiene por qué costar dinero al contribuyente siempre que el banco malo compre la basura a precio de basura. Pero entonces hay un problema. Si los bancos venden sus activos tóxicos al banco malo a precio de mercado, ¿por qué no venden sus activos directamente al mercado en vez de al banco tóxico? O el precio al que compra el banco malo no es realmente el precio de mercado, o se da la paradoja de que entonces no hace falta el banco malo. Si el banco malo compra por encima del precio de mercado, entonces sí que el contribuyente le está regalando dinero al banco.

¿Y las pérdidas de los bancos?
Aún asumiendo que los bancos vendan a 10 activos que tenían valorados a 100, asumiendo que 10 fuera efectivamente su valor real de mercado, entonces los bancos tendrían que asumir una pérdida de 90. Si los bancos no pueden asumir pérdidas de ese calibre, la consecuencia sería que irían a la quiebra. Si se trata de una quiebra generalizada, el banco malo no resolvería el problema para el que ha sido creado y habría que acudir a otra solución complementaria como nacionalizarlos. El problema de nacionalizar un banco quebrado es que implica pérdidas para el estado tan grandes como el agujero financiero del banco. Un problema difícilmente resoluble para un estado como el español que él mismo ya está intervenido y medio quebrado.

Europa al rescate
La creación del banco malo, por todo lo anterior, se encuentra rodeada de incógnitas. En realidad, la única forma de salvar los bancos puede ser recapitalizándolos. Es decir, nacionalizándolos total o parcialmente. El problema de los bancos no se resuelve prestándoles dinero porque por un lado se les llena la caja pero por otro se les anota una deuda equivalente. Es decir, que no son más solventes ni están mejor capitalizados: simplemente se encuentran todavía más endeudados. La alternativa es entrar en el capital como accionista. O sea, se les da el dinero a cambio de entrar en el capital. No es un préstamo sino una ampliación de capital que se anota como fondos propios. La traducción real es que los antiguos accionistas quedan diluidos y el banco pasa a ser del estado que inyecta el capital. Esa inyección de capital tiene que venir de Europa porque España no tiene fondos. Aquí es donde pueden entrar en juego los 100.000 millones de euros del rescate bancario. Europa presta los 100.000 millones a España para que ésta los inyecte en los bancos (si ésta fuera la fórmula). De esta forma el dinero del rescate entraría en los bancos como capital y no como préstamo, lo que solucionaría sus problemas de solvencia. A su vez los activos tóxicos quedarían en el banco malo y el estado español pasaría a ser propietario de los bancos y deudor de Europa por el préstamo de los 100.000 millones de euros. Si de esta forma se consiguiera sanear el sistema financiero, los bancos podrían volver a funcionar y la economía a recuperarse. El estado (si todo va bien) podría devolver el dinero del rescate con los beneficios de la banca saneada o la venta de sus acciones. Los grandes perjudicados serían los actuales accionistas que perderían casi toda su inversión anterior a la nacionalización asumiendo su riesgo inversor, dentro de lo cual habría todavía una cierta justicia.

Esto no es capitalismo, pero debería serlo
Todo lo anterior no es capitalismo. En el libre mercado las empresas que funcionan mal quiebran y son sustituidas por empresas que funcionan bien. Si los bancos no pueden quebrar forman un mundo paralelo al libre mercado y el capitalismo. Pensando en ello, es probable que precisamente por ello el sistema financiero se halla colapsado: porque sus dirigentes sabían que, en su modelo actual no capitalista, no se les puede dejar quebrar. El modelo actual se basa en dos premisas: que el precio del dinero lo determinan los políticos a través de los bancos centrales y que los políticos controlaban la mitad del sistema financiero (la parte peor gestionada) a través de las cajas de ahorros. Aunque de todo lo anterior se podría pensar que la solución a la crisis financiera viene de parte de la intervención estatal, por los tres motivos anteriores se deduce que también la causa del colapso del sistema financiero ha sido causada por la intervención estatal. Para evitar de verdad la reproducción futura de las causas del colapso del sistema financiero resulta por tanto necesario incidir en sus tres principales causas:
1)      En el futuro los dirigentes de la banca, que no deben depender del poder político, deben saber que sus bancos sí pueden quebrar, como en cualquier otro sector del mercado capitalista
2)      Para que los bancos puedan quebrar en el futuro cuando estén mal gestionados debe revisarse el actual modelo de reserva fraccionario, en virtud del cual el dinero que depositamos en el banco es prestado no sabemos a quién excepto un ridículo coeficiente de caja que no garantiza su devolución cuando esos préstamos en que se han convertido nuestros depósitos resultan fallidos. Debe separarse netamente la banca de depósito de la banca de inversión y asumir cada una sus diferentes riesgos.
3)      Los tipos de interés deben dejar de ser determinados por los políticos a través de los bancos centrales que se han revelado como una institución nefasta.
Todo esto debe ser reflexionado con carácter general. Cada cual es libre de extraer sus propias conclusiones. Es posible que lo descrito no coincida exactamente con los acontecimientos futuros puesto que estamos ante un rescate bancario todavía en proceso. Puede que la creación de un buen banco malo no resuelva tampoco la crisis aunque conceptualmente tiene sentido. Aunque la resuelva, la crisis volverá a reproducirse si no se cambian las bases del sistema financiero. Esas bases deben cambiarse en un sentido de más capitalismo y más libre mercado para separar la banca del poder político y para permitir la quiebra de los bancos mal gestionados sin perjudicar los depósitos de los ahorradores (de las demás inversiones, que cada cual se haga responsable de su dinero). Alternativamente al “buen” banco malo, es posible que el gobierno acabe creando un “mal” banco malo si, por falta de coraje, no tasa los activos tóxicos de los bancos a precio de mercado, sino a precio “político”.
(Navarra Confidencial)

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