CONTESTA EL ARZOBISPO GAENSWEIN

Entrevista en la televisión pública bávara

Monseñor Gaenswein: «yo no veo una revolución»

Discretamente en segundo plano, siempre con una encantadora sonrisa, así es como el Arzobispo Georg Gänswein es conocido, desde hace muchos años al lado del Papa Benedicto XVI. Durante ocho años él ha sido el secretario particular de Benedicto y siempre ha estado a su lado. Tanto en privado como en público, en visitas como aquí en México, en audiencias o durante las vacaciones, como aquí paseando en los Dolomitas. Incluso después de la renuncia de Benedicto en febrero de 2013, Georg Gänswein todavía se ocupa de los asuntos concernientes al Papa Emérito.
6 de enero de 2014
(Forum Georg Ganswein/InfoCatólica) Y desde la elección del Papa Francisco, Gänswein tiene un rol único en la historia, él trabaja para ambos Papas. Como Prefecto de la Casa Pontificia, de 57 años, él también ayuda y asesora al Papa Francisco. El Arzobispo Georg Gänswein es responsable de planificar las audiencias y las visitas de estado, así como de responsabilizarse de las visitas de jefes de estado en el Vaticano. Como aquí en la visita de la Cancillera alemana Angela Merkel, el presidente de Rusia Vladimir Putin o el Primer Ministro de Israel Banjamin Nethanjahu. Como Prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gänswein colabora muy estrechamente con el Papa Francisco. Don Giorgio, como es llamado en el Vaticano, está considerado como un brillante teólogo, un clérigo piadoso y un analista agudo. Que con frecuencia muestra su sentido del humor incluso en actos oficiales. Gänswein, que proviene del sur de la Selva Negra, conoce el Vaticano casi mejor que nadie. Quizás es por eso que raramente aparece delante de las cámaras y micrófonos.

 Señor Arzobispo, ¿Qué sintió en el momento de la renuncia del Papa Benedicto?

Pena, dolor e incertidumbre. Estos fueron los principales sentimientos durante los primeros días y también durante las primeras semanas, Poco a poco estos sentimientos retrocedieron, pero esos fueron días y semanas muy duros.

 ¿Qué le pasó por la cabeza con la elección del Papa Francisco?

Fue una sorpresa para mí así como para muchos otros. Cuando le vi a él por primera vez en la Capilla Sixtina, fue cuando yo mismo y el segundo substituto de la secretaría de estado fuimos para jurarle obediencia, cuando le vi a lo lejos y no le podía reconocer, entonces él se acercó y le pude ver mejor, y cuando me acerqué a él, el inmediatamente me habló en Alemán, yo me sorprendí mucho, él sabe algo de alemán porqué estudio en Alemania, y la primera cosa que él me pregunto fue «¿Cómo está el Papa Benedicto?». Eso inmediatamente rompió el hielo.

 ¿Cómo ha sido de difícil para usted el periodo de transición entre Benedicto y Francisco?

Bueno, no es un secreto que los dos papas son muy diferentes en sus personalidades, sus caracteres y en la forma que hablan y actúan. Cada uno de nosotros conocemos a Benedicto, mientras tanto hemos tenido que conocer a Francisco, como he dicho yo no le concia bien antes, encontramos la manera de llegar a un acuerdo, una familiarización era necesaria, pero transcurrió bastante bien en un corto período de tiempo.

 Usted fue testigo presencial del encuentro entre el Papa Francisco y el Papa Emérito Benedicto. Es todavía extraño el encuentro entre dos Papas. ¿Cómo le impactó esta situación como observador?

Bien, yo no soy en realidad un observador neutral. Como secretario del Papa Benedicto, tengo una experiencia que va conmigo, esta experiencia no la he cortado y guardado en algún lugar. La llevo conmigo, también me ha ayudado, naturalmente, sobre todo a nivel emocional, no siempre es tan fácil. Pero la observación que hice es que el Papa Francisco es un hombre muy franco, un hombre muy honesto, y cualquiera que se acerque a él de una manera abierta y honesta, es recibido de la misma forma.

 ¿Cómo describiría la relación entre el Papa Francisco y el Papa Benedicto?

Es cordial, de gran estima, hay una interior y también una exterior simpatía, que se expresan mutuamente una y otra vez, y para eso yo soy quizás como nadie más testigo.

 ¿Cómo son de cercanos los dos Papas en cuanto a los preceptos teológicos?

Es importante ver que el Papa Benedicto ha escrito muchísimo, también cuando era cardenal, incluso entonces se sabía quién tenias frente a ti. Con el Papa Francisco la situación en la que estamos, y creo que ocurre lo mismo en Alemania, es que tenemos que conocerle teológicamente. Es importante diferenciar entre los gestos y la substancia. Él es un gran hombre de gestos y gradualmente van apareciendo más elementos de contenido, especialmente ahora a través de la exhortación apostólica. Yo veo una absoluta continuidad en el contenido, que hemos podido ver todos en la encíclica Lumen Fidei, que fue escrita a cuatro manos, como el mismo Papa Francisco ha dicho. Y si no lo hubiese dicho él mismo, otros lo hubiesen dicho. Esta encíclica es el documento que prueba claramente esta continuidad.

 ¿Puede nombrar algunas diferencias en sus teologías?

Yo diría diferentes énfasis. Con el Papa Benedicto la discusión entre la fe y la razón y el relativismo está siempre en el centro, estos son los grandes temas que han preocupado al Papa Benedicto en los últimos años, mientras que con el Papa Francisco estos temas tienen una importancia secundaria de momento. Hay diferentes énfasis pero por otro lado no expresan diferentes contenidos. El Papa Francisco tuvo una experiencia completamente diferente como Arzobispo de Buenos Aires, una experiencia que está aplicando ahora en su ministerio Petrino, esta experiencia está moldeada por mucho de lo que vivió en Argentina. Esto se ve en la manera que ejecuta su ministerio.

 Como responsable de la Prefectura de la Casa Pontificia usted es el responsable de la organización de todos los encuentros entre el Papa Francisco y jefes de estado y embajadores. ¿Con que frecuencia se reúne con el Papa Francisco para hacer su trabajo?

Casi cada día. Estoy con él en todas las audiencias que se celebran en el palazzo, también en las visitas a Roma y en Italia, aunque esas han sido pocas hasta ahora, todo esto pertenece al área de responsabilidad de la Prefectura de la Casa Pontificia. Esto quiere decir que veo al Papa Francisco casi cada día.

 Trata a todo el mundo igual.

Sí. Si él se encuentra con alguien que tiene una gran responsabilidad política, si es un obispo o un cardenal, si son grupos en la audiencia general que le visitan o alguien que él visita, él es exactamente igual con todo el mundo, él no tiene diferentes caras, una cara para los políticos, una cara para la Iglesia, una cara para la gente sencilla, en absoluto. Él es un hombre que habla conmigo de la misma manera que lo haría con cualquier otra persona, con el presidente A o con el cardenal B.

 ¿Cómo de cercana es su colaboración el Papa Francisco?

Nos encontramos cada día. La organización se hace sobre todo de una manera formal. Esta está claro. Pero a través de los encuentros los sentimientos han ido saliendo, y debo decir honestamente que la calidez y el llevarse bien ha ido creciendo. Y espero que siga creciendo aun más.

 ¿Es el Papa Francisco un recién llegado al mundo de la diplomacia?

Yo no tengo esa impresión. Ciertamente esto es nuevo para él como lo fue para el Papa Benedicto y el Papa Juan Pablo II, pero él se mueve en el área diplomática de la misma manera que se mueve en otras circunstancias, él está seguro y uno no tiene la impresión de que tenga alguna inseguridad en este campo.

 ¿Qué diferencia hay entre él y el Papa Benedicto en el trabajo de la oficina papal?

Como he dicho antes, hay diferentes énfasis en su predicación, también en sus audiencias, y está claro que en cada encuentro personal su personalidad juega un papel muy importante. Francisco tiene el don de inmediatamente romper el hielo y esto general una cordial conexión. Esto elimina inmediatamente cualquier inseguridad o miedo escénico de la persona que se encuentra con él, eso es una gran ayuda y crea una buena conexión.

 Aparte de esto, ¿Qué es lo que usted cree que hace al Papa Francisco tan excepcional?

Ciertamente lo especial sobre él es que no se deja manipular de ninguna manera. Un hombre con una gran libertad interior que hace lo que cree correcto y no le importa si le aplauden o no. Él no tiene miedo y es libre, y esta libertad la expresa en lo que dice y en como lo dice.

 El Papa Francisco pide una Iglesia pobre para los pobres, pero es a menudo mal interpretado. ¿Cómo se tiene que interpretar este deseo?

Cuando el Papa Francisco habla sobre la pobreza de la Iglesia él casi siempre habla sobre la Iglesia misionera. No hay duda sobre el significado social de la pobreza, pero este concepto de pobreza es sobre la pobreza de Cristo. La pobreza está vinculada estrechamente a la misión, cuyo significado está relacionado con el anuncio de la fe. Pobreza y simplicidad es una manera de ayudar con esto, por lo tanto ganar a la gente con la fe o el fortalecimiento de la fe de los que creen.

 ¿Entonces no es sólo una llamada a conducir coches más pequeños y eliminar la pompa, como es a menudo interpretado?

El lleva un coche pequeño, pero esta es su elección personal. Sobre la palabra «pompa» hay una sensación horrible como si hasta ahora en el Vaticano todo se hubiese hecho con pompa. Esto simplemente no es verdad, estos son conceptos que no tienen nada que ver con la realidad en absoluto. No es un secreto que él mismo tiene un estilo de vida muy simple, cada papa marca su estilo con su propia personalidad, y él continua con su estilo.

 ¿Cuál es su opinión sobre que el Papa Francisco no se haya mudado al apartamento papal y ha rechazado los coches grandes?

Para mí, fue una gran sorpresa, porque los años con el Papa Benedicto en el apartamento privado han sido muy bonitos. Francisco ha dicho que se hubiese sentido demasiado lejos de la gente, como encerrado, sentirse excluido, él quiere vivir entre la gente como siempre ha hecho. Esta fue una decisión libre, y ahora, después de nueve meses, yo no creo que el cambie su decisión nunca más. En cuanto a los coches pequeños, es solo que él lleva un coche de clase media, una o dos clases por debajo del de sus predecesores. El coche que usa no es para su propio disfrute, es solo para ir del punto A al B, es un poco menos confortable, algo que él ha aceptado.

 Francisco acaba de publicar Evangelii Gaudium. ¿Cómo es de revolucionaria esta exhortación?

Evangelii Gaudium es el primer documento de su pontificado que muestra claramente su propia escritura. Contiene muchos elementos que ya conocíamos a través de sus parlamentos, en decir, trata sobre lo que motiva y preocupa al Papa Francisco. ¿Cómo será de revolucionaria? Yo no lo sé., Yo no quisiera utilizar el término «revolución». Hay muchas iniciativas y nuevos enfoques en ella, pero en el fondo hay una continuidad con su predecesor. Nosotros esperamos que las iniciativas que él tiene se puedan poner en práctica.

 También hay críticas sobre Evangelii Gaudium. ¿Cómo tienen que ser entendidas? ¿Ha fracasado la Iglesia de acuerdo con la reforma expresada en el Concilio Vaticano II?

Hay una expresión «ecclesia semper reformanda», quiere decir que la Iglesia siempre necesita reformase. Esto no es nuevo y no se inventó ayer. Esto es una experiencia que la Iglesia ha hecho y puesto en práctica desde sus comienzos. El hecho es que incluso en una árbol sano hay ramitas que mueren, incluso en una árbol sano hay cosas que no funcionan, esto es completamente normal, esto es algo que no solo se ha hecho con el Papa Francisco. El Papa Francisco ha dicho que quiere desarrollo y nuevos enfoques en ciertas áreas. Todos tenemos que esperar donde y como esto se concretará. Pero yo no veo una revolución como si hasta ahora no se había logrado con respecto a las cuestiones queridas por el Concilio Vaticano II. De ninguna de las maneras puedo ver la Iglesia en tan mal estado como para cambiarla.

 Entonces, ¿cómo describiría lo que está exigiendo el Papa Francisco?

Una de las cosas que él siempre repite es que necesitamos salir de nosotros mismos, que la Iglesia no existe para ella misma, un mensaje que el Papa Benedicto ha repetido constantemente, y está bastante claro: La Iglesia está para la gente, por la fe. El Papa Francisco no quiere reformar la fe, pero si a los creyentes, esa es la gran diferencia. La sustancia de la fe es la misma sustancia para él, para su predecesor y para su sucesor. Es sobre cómo viven los creyentes realmente su fe y aquí, hay diferentes maneras de ayudar a vivir esa fe, y donde haya caminos incorrectos se deben de corregir.

 ¿Cuál es su opinión sobre cómo van a cambiar las estructuras en el Vaticano con el Papa Francisco?

Oigo muchas cosas al respecto, también en conexión con el la comisión de cardenales G8, yo no lo sé, tendremos que esperar. Por lo que yo sé, la vida y las estructuras en el Vaticano, desde mi propia experiencia, no puedo imaginar que en este sentido sea necesario un gran trabajo de cambios. Es probable que en algunas cuestiones importantes se tomen decisiones fundamentales, pero no creo que el Vaticano tendrá una nueva cara a partir de mañana.

 ¿Entonces usted cree que el estado del Vaticano será reconocible dentro de 10 años?

El Vaticano y la curia serán reconocibles mañana tanto como lo son hoy. Ciertamente con algunos ajustes, pero básicamente sin diferencias fundamentales.

 ¿Dónde cree usted que el Papa Francisco quiere llevar a la Iglesia?

Hacia Cristo. Como su predecesor. Hay diferentes maneras y motivos de liderarla y podemos ver que el Papa Francisco tiene diferentes énfasis comparado con su predecesor en la manera en que lo está haciendo, pero con el mismo objetivo. Yo creo que es muy importante ver que el objetivo es el mismo, pero hay diferentes maneras de conseguirlo.

 El Papa Francisco también se ocupa de los llamados temas tabú como el celibato, los divorciados vueltos a casar o la homosexualidad y en este contexto siempre menciona una iglesia misericordiosa en oposición a una iglesia castigadora. ¿Son estos nuevos pensamientos?

Todos estos temas que usted menciona son siempre temas de actualidad desde hace mucho tiempo. No es que estos temas hayan sido pasados por alto en los últimos 20 años. Más bien, han sido mencionados a diario o con mucha frecuencia, y el Papa Benedicto también trató de dar las respuestas requeridas desde la fe. Esto es lo que el Papa Francisco está también tratando de hacer. El concepto de misericordia no ha sido establecido por el Papa Francisco, más bien es un concepto clásico que ha sido aplicado por la Iglesia desde hace tanto tiempo como existe, especialmente desde la pastoral. Nosotros tenemos que diferenciar entre lo que uno puede o debe oír, leer o ver y como son las cosas en realidad. La misericordia es mucho más amplia y tiene una realidad mucho más grande en la pastoral y en la vida cotidiana de la Iglesia de lo que muchos piensan.

 Muchos críticos de la iglesia esperan que el Papa Francisco trate de manera diferente estos temas. ¿Crees que podrían estar en lo cierto?

Como usted sabe el próximo año hay un sínodo sobre los temas que usted ha mencionado, la preparación ya ha empezado, el Papa Francisco ha tenido el coraje de poner estos temas en la agenda y no se puede anticipar que trabajo se hará antes del sínodo y en el sínodo y qué frutos va a salir de ella. Yo estoy convencido que es siempre malo abordar importantes asuntos con miedo o sentimientos negativos, no puede salir nada bueno de ello. Las dificultades y retos de la vida tienen que ser abordados con valentía y manejarlos de la mejor manera que sepamos.

 Hemos oído historias sobre el Papa Francisco escapándose del Vaticano por la noche para ayudar a los pobres y que también envía a la Guardia Suiza para hacer lo mismo. ¿Hay algo de cierto en estas historias?

Es completamente falso. De la A a la Z.

 Para finalizar. Cuando la cancillera Merkel se reunió con el Papa Francisco le dijo que le gustaría tomarse con él una pizza en la plaza la próxima vez. Y ella le dijo a usted que se lo tradujese, cosa que hizo de una manera segura.

No es fácil que el Papa pueda salir a la piazza considerando su agenda diaria de trabajo, así que creo que la señora cancillera tendrá que pedírselo a otra persona para poder disfrutar de una pizza.

 Muchas gracias por la conversación, señor Arzobispo.

Gracias a usted.


 Vigo