NAVARRO VALLS SOBRE JUAN PABLO II

Navarro Valls: Wojtyla era santo desde siempre por su forma de comunicar a Dios
04/15/2014
El ex-director de la Sala de Prensa vaticana: «Juan Pablo II hablaba más sobre la belleza del amor humano que sobre los riesgos de una sexualidad caprichosa»
DOMENICO AGASSO JR

 «Ya desde los primeros tiempos, cuando estaba cerca y trabajaba con él, y las primeras veces que lo vi simplemente rezando. En esos momentos tuve la certeza: este hombre es un santo; tiene una intimidad con Dios que es tan evidente que esto corresponde a la característica de la santidad según los criterios de la Iglesia católica». Son palabras de Joaquín Navarro-Valls, el ex-director de la Sala de Prensa vaticana, sobre Juan Pablo II, que el 27 de abril será añadido a la lista de los santos, en compañía de Juan XIII, por Papa Francisco. Navarro Valls, que está viviendo con emoción particular estos días que preceden la canonización del Pontífice polaco de quien fue vocero durante 20 años, habló de su relación con Wojtyla con la Radio Vaticana.
«Recuerdo nuestro primer encuentro con la intuición, porque todavía no era evidencia, de una página nueva para la historia del Pontificado. A Juan Pablo II –cuenta Navarro Valls–, tan joven, como Papa, con esa tenacidad, con esa apertura, con esa alegría, ese carácter propositivo, lo veía como una página nueva en la historia del Pontificado. Y hoy, con el tiempo, esto se confirma y se multiplica para toda una generación. Fue un punto de referencia a quien se podía acudir, no solo en cuestiones de historia de la Iglesia, sino de la historia de la humanidad a todos los niveles, desde los intelectuales hasta la gente común y corriente».
 Después de la muerte de Juan Pablo II, uno de los Papas más amados por la gente, Navarro Valls se dice sorprendido por la «tenacidad para recordar a Karol Wojtyla como una persona viva. Es curioso –continúa–, después de tantos años, se habla del Papa no solo narrando recuerdos específicos, imágenes, momentos, sino que a menudo se dice: “Mire, yo le pedí esto en mi vida”; es decir, actualizando estos recuerdos con hechos personales referidos a Juan Pablo II. Todavía me detienen por la calle para decirme: “Permítame que le cuente…”. Entonces sigue estando muy presente, muy activo en la vida de las personas».
 Por lo demás, «la expresión “el gran comunicador”», usada para describir a Juan Pablo II, «es cierta. Es verdadera, pero puede engañarnos –advierte el ex-director de la Sala de prensa– si nos detenemos a pensar que era un gran comunicador porque comunicaba bien a nivel formal. Cuando la gente decía: “Él tiene razón”, no lo decía para darle razón a una bella voz o a una expresividad magnífica de comunicación; ¡se da razón a una persona que dice la verdad! En él me parece que lo hermoso, lo bueno y lo verdadero surgían en su comunicación tan unidos entre sí que se entendía claramente la calidad de la comunicación, por el contenido de lo que estaba comunicando. Es decir, él comunicaba a Dios, hacía amable la virtud, hacía propuestas que podían llenar una existencia. Creo que esta era la virtud de su comunicabilidad, no tanto el aspecto puramente formal».
«Creo que siempre –dice Navarro Valls–, no solo en la Iglesia, sino también en la vida social, hemos encontrado personas que parecen tener una claridad extraordinaria al decir qué no se debe hacer y qué no se debería ser, pero al mismo tiempo parecen no tener la misma claridad al definir o al comunicar qué se puede ser o hacia dónde se debería caminar si se quiere ser mejor. Naturalmente, esta ética al contrario deja en el ánimo la sombra de la ambigüedad y no entusiasma nunca. ¡Juan Pablo II era completamente diferente! Creo que esto ha permanecido como una forma de evangelización, de comunicar la verdad cristiana. Esta afirmación de la verdad cristiana debe ser propositiva. Por ejemplo –añade– Juan Pablo II hablaba más sobre la belleza del amor humano que de los riesgos de una sexualidad caprichosa. No hablaba casi nunca sobre el egoísmo, y, al contrario, casi siempre hablaba de cómo sería estupendo un mundo hecho de generosidad. Este modo propositivo de comunicar las verdades cristianas entusiasma, atrae, y creo que este sigue siendo el ejemplo, la enseñanza de Juan Pablo II».

Opus Dei, Vigo