EL PRÓXIMO BEATO ÁLVARO DEL PORTILLO, VIGO Y TUI

Álvaro del Portillo acompañó habitualmente a san Josemaría Escrivá en los viajes, también en los que hizo a Vigo y Tui en los años 1945 (en febrero, marzo y septiembre), 1947, 1948, 1953 y 1961 (1). En ello influyó mucho la estrecha amistad que san Josemaría tuvo desde sus tiempos de estudiante en la universidad de Zaragoza con fray José López Ortiz, al que conoció allí en junio de 1924. Más tarde fue catedrático de Historia General del Derecho Español, miembro del tribunal de la tesis doctoral en Derecho que san Josemaría defendió en Madrid y posteriormente obispo de Tui-Vigo durante 25 años (1944 a 1969).  Tuvieron un trato continuado de más de 50 años (2).

                                                                    
                                                                                                            
      Un vigués, D. Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá, ordenó en Madrid el 25-VI-1944 a los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, entre ellos a D. Álvaro. Tiempo atrás, sabedor de su deseo de ser sacerdote, le advirtió, teniendo en cuenta que era ingeniero de caminos, titulación en aquellos años de mucho prestigio en España, y doctor en Historia: Álvaro, ¿te das cuenta de que vas a perder personalidad? Ahora eres un ingeniero prestigioso, y después vas a ser un cura más. A lo que el próximo beato respondió, con toda sencillez y generosidad: Señor obispo, la personalidad hace muchos años  que se la he regalado a Jesucristo (3).

Año 1945
Mons. Álvaro del Portillo llegó a Tui el 2 de febrero de 1945 acompañando a san Josemaría, para visitar al obispo López Ortiz  y para hacer con él un viaje pastoral a Coimbra, Fátima y Lisboa. En esas fechas, vivía en Tui sor Lucia, la principal vidente de Fátima. Conociendo el obispo bien al Fundador del Opus Dei y su gran amor a Nuestra Señora, le preguntó si  le gustaría hablar con ella. “Tendría una gran alegría” fue la respuesta esperada (4).  D. Álvaro recordará siempre con gratitud éste y posteriores encuentros con sor Lucia, que deseaba que el Opus Dei pudiera trabajar apostólicamente en Portugal y dado que ni él ni san Josemaría llevaban pasaporte, sor Lucia se ofreció para mediar en la consecución de un pase de frontera que les facilitase el acceso a la nación vecina. A ese viaje fue también D. Eliodoro Gil Ribera, secretario del obispo desde 1944 que tenía amistad, desde hacía años, con san Josemaría y con Álvaro del Portillo. En Coimbra estuvieron con el obispo, D. Antonio Antunes, que estaba enfermo; en Fátima con el Obispo de Leiría que les enseñó los cuadernos originales de sor Lucia, y en Lisboa con el Cardenal Patriarca Cerejeira, ocasión para darle a conocer el Opus Dei. Los cuatro estuvieron en la reunión con el Cardenal. Pronto dio su conformidad y Portugal fue el primer país en que se establecían centros de la Obra después de España (5). En el entorno de los días de ese viaje a Portugal, D. Eliodoro invitó a comer a san Josemaría y a D. Álvaro en el restaurante La Cueva cercano al puerto de Vigo (6).
Antes de pasar un año desde su ordenación, Mons. Del Portillo vino a Vigo para dirigir un curso de retiro espiritual, del 24 al 29 de marzo de 1945, organizado por el consejo diocesano de la Acción Católica en la sede de las Carmelitas de la Caridad, en la capilla antigua del colegio, que daba a la calle General Aranda (hoy calle Pi i Margall). Durante esos días, el próximo beato se alojó en el Hotel Águila. Se conservan recuerdos de ese curso de retiro (7). Quienes tuvieron ocasión de asistir, escucharle y quizá pedirle consejo, recuerdan vivamente el impacto que en sus almas produjo su predicación, su atención, su dedicación y su mirada atenta y afectuosa. Por ejemplo, Sor Teresa Margarita, carmelita descalza, superiora del convento de Sabarís desde 1961 hasta ahora –salvo un período de 3 años- recordaba de aquellos días: “Desde el primer momento me impresionó su porte distinguido, y su recogimiento y su profunda humildad que destacaba mucho, y su sencillez; era a la vez muy amable y acogedor; atendía con bondad” (8). Javier Medina Bayo, en su biografía aporta los testimonios de las hermanas Ramona y Milagros Sanjurjo Aranaz  (9) y añade: “Don Álvaro predicaba a personas de todo tipo, manifestando siempre una total disponibilidad” (10). Quién trató alguna vez a don Álvaro recordará siempre su semblante sonriente y bondadoso, la serenidad y la amabilidad en persona. Su mirada límpida, azul transparente, profunda, inteligente, atenta… Una mirada que jamás se olvida y siempre nos hará bien, porque nos dará paz…” (11).

No es de extrañar que el predicador de aquel curso de retiro espiritual celebrado en Vigo y del que saldrían vocaciones para la Obra y para comunidades religiosas estuviese impregnado del amor a la Madre de Dios que era característica de la vida de san Josemaría y que la reciente visita a Fátima habría acrecentado.      
Según algunos testimonios orales, con motivo del curso de retiro que predicó en Vigo, sus compañeros ingenieros le ofrecieron en el Club Naútico una cena-homenaje por su ordenación sacerdotal.
Antes de comenzar el curso de retiro de marzo de 1945, el obispo López Ortiz le propuso un plan no previsto de antemano: acudir a inaugurar una escuela de ingenieros forestales en Pontevedra. Aceptó inmediatamente. Al llegar al lugar de destino, el obispo pidió a d. Álvaro que dirigiera unas palabras a los ingenieros presentes en el acto. D. Eliodoro Gil recordaba: “Les hizo una impresión muy buena el que tratase los problemas de tipo profesional desde un punto de vista cristiano, lo cual les sirvió más que unos ejercicios espirituales. Veían además, la alegría y la gran importancia que daba don Álvaro a ser sacerdote: mucho más que a ser ingeniero. Les hizo muchísimo bien. Todo lo que hizo don Álvaro entonces fue acercar a la formación cristiana a todos aquellos buenos señores” (12).
En 1945, Mons. Álvaro del Portillo estuvo de nuevo en Tui, acompañando a san Josemaría: tras regresar al norte de España en un viaje a Portugal a finales de septiembre (13). En ese mismo año, dirigió una meditación a un grupo de alumnas en el Colegio San José de Cluny de Vigo.
El Fundador del Opus Dei consideraba y llamaba a D. Álvaro saxum, roca, por su firme fidelidad y humilde entrega, siempre dispuesto a arrimar el hombro a pesar de su mucho trabajo profesional, de gobierno de la Obra, de su trabajo en la Santa Sede y de sus frecuentes viajes apostólicos. No le eran ajenas dolencias físicas que habitualmente superaba con su proverbial sonrisa, al tiempo que seguía fielmente los consejos médicos.
San Josemaría estuvo doce veces en Portugal y en casi todas ellas le acompañó Mons. Del Portillo (14).

Otras estancias en Vigo y Tui
Desde el 22 de agosto de 1947,  Mons. Álvaro del Portillo estaba junto a san Josemaría en Molinoviejo (casa de convivencias cercana a Segovia) y desde allí hicieron un viaje pastoral a Galicia del 6 al 18 de septiembre (15). Estuvieron en Vigo y Tui del día 8 al día 10.
Al año siguiente, acompañó a san Josemaría en un viaje pastoral del 23.VII al 7.X a Molinoviejo (Segovia), Madrid, San Sebastián y Santiago de Compostela (16). Estuvieron en Vigo y Tui del 9 al 11 de septiembre.
Mons. Del Portillo estuvo en la casa de Acción Católica (c/ Velázquez Moreno de Vigo) acompañando a san Josemaría en las visitas que hicieron a D. Agustín Nandín, sacerdote, consiliario de Acción Católica y delegado diocesano de Obras Misionales, que les había sido presentado por el obispo López Ortiz. D. Álvaro celebró la Santa Misa, en varias ocasiones, en la capilla que allí había (17).
Mantuvo el trato con sus compañeros ingenieros con ocasión de sus viajes a Vigo. En ocasiones, se reunía con ellos para tratar algún tema de vida cristiana y orientarles a cada uno en particular en lo que quisieran. Estaban orgullosos de esa relación con Álvaro del Portillo y así se lo decían al obispo López Ortiz, sabiendo la amistad que tenía con san Josemaría y con él (18).
En 1953, del 24 de septiembre al 7 de noviembre, D. Álvaro acompañó a san Josemaría en un viaje en automóvil a Italia, Francia, España, Portugal y regresaron por los mismos países (19). El día 10 de octubre salieron de Oporto para estar unas horas en Tui y regresar por la noche a Oporto.
Su última estancia en Vigo tuvo lugar el 24 de julio de 1961. En ese verano, Mons. Del Portillo estaba junto a san Josemaría en Inglaterra y le acompañó en el viaje para entrevistarse con el obispo de Madrid, don Leopoldo Eijo y Garay, que se encontraba aquí de vacaciones. Desde Biarritz les acompañó D. Florencio Sánchez Bella, entonces consiliario del Opus Dei en España e Isidoro Rasines. A primera hora del día siguiente marcharon con san Josemaría a Santiago, para reunirse con universitarios en el Colegio Mayor La Estila.

Otro testimonio del obispo López Ortiz
El obispo, después de muchos años de labor pastoral en nuestra diócesis, fue nombrado en 1969 obispo titular de Grado y Vicario General Castrense. Tras ser elegido Mons. Álvaro del Portillo el 15 de septiembre de 1975 sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei, recibió una afectuosísima carta  del gran amigo en la que decía: “Veo que te ha correspondido el honor y la carga de sustituir a nuestro queridísimo Josemaría en la dirección de la Obra. Me alegro extraordinariamente por la Obra. Tú conocías mejor que nadie las ideas y propósitos de nuestro inolvidable amigo. Es de esperar que tengas decisión y entusiasmo para seguirlas. Así se lo pido al Señor. Claro está que pesará sobre ti esa irreparable ausencia, pero desde el cielo te ayudará” (20). 
Dos años después del fallecimiento de san Josemaría, D. Álvaro escribía al obispo López Ortiz: “Me da alegría aprovechar esta oportunidad para agradecerle el grandísimo cariño que tuvo siempre a nuestro Padre y el que –lo he podido apreciar muchas veces- me tiene a mí. Nuestro Fundador que siempre fue tan agradecido, se lo está devolviendo con creces desde el cielo y yo se lo procuro pagar con mis oraciones y mi afecto” (21). El 4 de marzo de 1992 fallecía en Madrid el obispo López Ortiz, pesaroso de no haber podido asistir, por su enfermedad, a la beatificación de su amigo Josemaría, que tendría lugar pocos meses después en la plaza de San Pedro, presidida por el papa Juan Pablo II.


Vigo, 6 de mayo de 2014





Notas bibliográficas:

(1) Archivo del “Istituto Storico San Josemaría Escrivá”.
(2) “Studia et Documenta”, vol. 6, Roma 2012, “Un amigo de san Josemaría: José López Ortiz, OSA, obispo e historiador”, pág. 94, José Carlos Martín de la Hoz.
(3) “Misión Cumplida. Monseñor Álvaro del Portillo”,  Ediciones Palabra S.A., 2ª edición, Madrid 2012, pág. 97, Hugo de Azevedo.
(4) “Studia et Documenta”, vol. 1, Roma 2007, págs. 15-22, “Primeiras viagens de san Josemaría a Portugal (1945)”, Hugo de Azevedo.
(5) “Studia et Documenta”, vol. 6, Roma 2012, “Un amigo de san Josemaría: José López Ortiz, OSA, obispo e historiador”, pág. 111, José Carlos Martín de la Hoz.
(6) Testimonio de D. Eliodoro Gil, que fue secretario del obispo López Ortiz.
(7) Se adjunta en archivo copia de recordatorio-invitación a esos ejercicios espirituales.
(8) “Álvaro del Portillo. Un hombre fiel”, Rialp, Madrid 2012, pág. 257, Javier Medina Bayo.
(9) “Álvaro del Portillo. Un hombre fiel”, Rialp, Madrid 2012, pág. 256 y ss., Javier Medina Bayo.
(10) “Álvaro del Portillo. Un hombre fiel”, Rialp, Madrid 2012, pág. 258, Javier Medina Bayo.
(11) “Misión cumplida. Monseñor Álvaro del Portillo”, Ediciones Palabra S.A., 2ª edición, Madrid 2012, págs. 8 y 9, Hugo de Azevedo.
(12) “Álvaro del Portillo. Un hombre fiel”, Rialp, Madrid 2012, pág. 258, Javier Medina Bayo.
(13) “Álvaro del Portillo. Un hombre fiel”, Rialp, Madrid 2012, pág. 703, Javier Medina Bayo.
(14) “Studia et Documenta”, vol 1, Roma 2007, pág. 15, “Primeiras viagens de san Josemaria a Portugal (1945)”, Hugo de Azevedo.
(15) “Álvaro del Portillo. Un hombre fiel”, Rialp, Madrid 2012, pág. 705, Javier Medina Bayo.
(16) “Álvaro del Portillo. Un hombre fiel”, Rialp, Madrid 2012, pág. 705, Javier Medina Bayo.
(17) Testimonio de D. Vicente Souto, que fue canónigo de la catedral de Tui-Vigo y profesor de Liturgia.
(18) Testimonio de D. Eliodoro Gil.
(19) “Álvaro del Portillo. Un hombre fiel”, Rialp, Madrid 2012, pág. 707, Javier Medina Bayo.
(20) “Studia et Documenta”, vol. 6, Roma 2012, pág. 107, “Un amigo de san Josemaría: José López Ortiz, OSA, obispo e historiador”, José Carlos Martín de la Hoz.
(21) “Studia et Documenta”, vol. 6, Roma 2012, pág. 92, “Un amigo de san Josemaría: José López Ortiz, OSA, obispo e historiador”, José Carlos Martín de la Hoz.


 Opus Dei, Vigo                                                                     
Vigo, 6 de mayo de 2014