EL PAPA RESPONDE A LOS PERIODISTAS

Conferencia de Prensa del Papa Francisco en el vuelo Seúl
Roma  18 agosto 2014
Traducción de COPE / ABC (Paloma García Ovejero / Juan Vicente Boo)
Buenos días, muchas gracias por vuestro trabajo, que ha sido bastante exigente. Gracias por esto que habéis hecho, y ahora por la amabilidad de mantener este coloquio.
Sun Ji Park (Yonhap).- Santo Padre, en nombre de los periodistas coreanos y de nuestro pueblo, quiero darle las gracias por su visita. Usted ha hecho feliz a mucha gente en Corea. Muchas gracias por esta dedicación a nuestro país. También ha estado con las víctimas del “Sewol”. ¿Qué ha sentido? ¿No temía que su reacción, al aceptar llevar el lazo amarillo que le dieron, pudiera ser interpretada políticamente?

Cuando tú te encuentras ante el dolor humano, tú debes hacer lo que tu corazón te lleva a hacer. Después, dirán “ah, ha hecho esto porque tiene esta intención política o aquella”. Se puede decir de todo. Pero cuando tú piensas en estos papás y mamás que han perdido a sus hijos; hermanos y hermanas que han perdido hermanos y hermanas, ¡en el dolor tan grande de una catástrofe!... Yo soy sacerdote, siento que debo acercarme. Lo siento así. Yo sé que el consuelo que puede dar una palabra mía no es un remedio, no devuelve a la vida a los que han muerto, pero la cercanía humana en esos momentos nos da fuerza. Es la solidaridad. Yo recuerdo que como arzobispo de Buenos Aires viví dos catástrofes de este tipo. Una, un incendio en una discoteca durante un concierto de música pop en el que murieron 193 jóvenes. Otra, una catástrofe de trenes, donde creo que murieron 120. Y en ese momento sentí lo mismo: acercarme. El dolor humano es fuerte y si nosotros, en estos momentos tristes nos acercamos, nos ayudamos mucho.
            Sobre la otra pregunta querría añadir algo: yo tomé esto (el lazo amarillo de recuerdo de las victimas del “Sewol”) y, tras media jornada llevándolo -lo tomé por solidaridad con ellos, ¿eh?- alguien se me acercó y me dijo “Es mejor quitárselo, usted debe ser neutral”. Y respondí: “¡Ante el dolor humano no se puede ser neutral”. Es lo que yo siento. Muchas gracias por tu pregunta.

Alan Holdren (EWTN y Aciprensa).- Como sabe, las fuerzas militares de EEUU hace poco han comenzado a bombardear a los terroristas en Iraq. Para impedir un genocidio, para proteger el futuro de las minorías, y pienso también en los católicos bajo su guía. ¿Usted aprueba este bombardeo americano?

Gracias por la pregunta tan clara. En estos casos en que hay una agresión injusta, solamente puedo decir que es lícito parar al agresor injusto. Subrayo el verbo: parar. No digo bombardear, hacer la guerra... Pararlo. Los medios con los que se puede parar deberán ser evaluados. Parar al agresor injusto es lícito, pero debemos tener memoria también. ¿Cuántas veces, con esta excusa de parar al agresor injusto, las potencias se han apoderado de los pueblos y han hecho una verdadera guerra de conquista? Una sola nación no puede juzgar cómo se para esto, cómo se para a un agresor injusto. Después de la Segunda Guerra Mundial surgió la idea de las Naciones Unidas. Ahí se debe discutir y decir “¿hay un agresor injusto? Parece que sí. ¿Cómo lo paramos?” Solamente eso, nada más.
            Segundo: las minorías. Gracias por la palabra. Porque a mí me hablan de “cristianos, pobres cristianos”. Es verdad, sufren. ¿Y mártires? Sí, hay muchos mártires. Pero aquí lo que hay son hombres y mujeres. Minorías religiosas, no todos cristianos. Y todos son iguales delante de Dios. Parar al agresor injusto es un derecho que tiene la humanidad, pero también es un derecho que tiene el agresor: ser parado para que no haga el mal.

Jean -Louis de la Vaissiere (France Press).- Volviendo a la cuestión iraquí, ¿usted estaría dispuesto a apoyar una intervención militar sobre el terreno, en Iraq, para parar a los yihadistas? Y una pregunta más: ¿usted piensa que podrá ir algún día a Iraq, quizá al Kurdistán, para apoyar a los refugiados cristianos, que le esperan, y rezar con ellos en esta tierra donde viven desde hace miles de años?

He estado hace poco tiempo con el gobernador del Kurdistán. Él tenía una idea muy clara sobre la situación y cómo encontrar soluciones, pero era antes de esta última agresión. Y a la primera pregunta ya he respondido: yo solo estoy de acuerdo en el hecho de que, cuando hay un agresor injusto, se le pare.
            Y sí, yo estoy disponible (a ir al Kurdistán). Pero creo que puedo decir esto: cuando supimos, mis colaboradores y yo, de esta situación de las minorías religiosas y también el problema del Kurdistán, que no podía recibir a tanta gente. Es un problema, se entiende, ¡no podía! ¿Qué podemos hacer? Y pensamos muchas cosas: lo primero de todo, un comunicado que hizo el padre Lombardi en mi nombre. Después, ese comunicado se envió a todas las nunciaturas para que fuera trasladado a los gobiernos. Después, escribimos una carta al secretario general de la ONU. Y al final, dijimos: enviamos un enviado personal, el cardenal Filoni. Y al final decidimos: “si fuese necesario, cuando regresemos de Corea podemos ir allí”. Era una de las posibilidades. Esta es la respuesta: estoy disponible. En este momento no es lo mejor, pero estoy dispuesto.

Fabio Zavattaro (RAI) .- Usted es el primer papa que ha podido sobrevolar China y el telegrama que ha enviado a la presidencia ha sido acogido sin comentarios negativos. ¿Piensa que esto son pasos hacia un diálogo posible? ¿Le gustaría ir a China?

P. Lombardi.- Puedo anunciar que estamos sobre el espacio aéreo chino en este momento, así que la pregunta es pertinente.

Papa.- Cuando íbamos a entrar en el espacio aéreo chino (durante el vuelo Roma-Seúl), yo estaba en la cabina con los pilotos, y uno de ellos me mostró un indicador donde decía que faltaban diez minutos para entrar en el espacio aéreo chino, debemos pedir autorización, como siempre se hace, es una cosa normal en cualquier país. Y escuché cómo pedían autorización, cómo les respondían, el piloto entonces mandó el telegrama. No sé cómo lo hicieron, pero fue así. Después volví a mi asiento y recé mucho por el maravilloso y noble pueblo chino. Un pueblo sabio. Hay grandes sabios chinos, tienen una historia de ciencia, de sabiduría. También los jesuitas tenemos  historia allí... con el padre Ricci... Todas estas cosas me venían a la mente. ¿Que si tengo ganas de ir? ¡Pues claro! ¡Mañana! Nosotros respetamos al pueblo chino, la Iglesia solamente pide libertad para hacer su obra y su trabajo, ninguna otra condición; y después, no podemos olvidar esa carta fundamental para el problema de China que es la que envió al pueblo chino el papa Benedicto; esa carta, hoy, es de total actualidad y releerla es bueno. La Santa Sede está siempre abierta a los contactos, siempre, porque tiene una verdadera estima por los chinos.

Paloma García Ovejero (COPE).- El próximo viaje será a Albania, quizá Iraq. Después Filipinas y Sri Lanka, pero ¿dónde irá en 2015?  Le digo también, por si acaso, que -como sabe- en Ávila y en Alba de Tormes hay mucha ilusión. ¿Pueden seguir ilusionados?

Sí, sí. La señora presidenta de Corea, en perfecto español, me ha dicho “la esperanza es lo último que se pierde” ¡Así me lo ha dicho!

¿En qué sentido se lo ha dicho?

No, me lo ha dicho confiando en la reunificación de Corea, y por eso me ha venido a la mente. [Sobre España] se puede mantener la ilusión, pero no está decidido. 

¿Y luego México, Filadelfia...?

Ahora te explico: este año está prevista Albania. Algunos dicen que el Papa tiene el estilo de comenzar todas las cosas por la periferia. Pero voy a Albania por dos motivos importantes. Primero, porque han conseguido -pensemos que está en los Balcanes- formar un gobierno de unidad nacional entre islámicos, ortodoxos, católicos, con un consejo interreligioso que ayuda mucho y es equilibrado, armonizado. La presencia del Papa es para decir a todos los pueblos que se puede trabajar juntos. Yo he sentido que sería una verdadera ayuda a ese pueblo noble. Y la otra cosa es que, si pensamos en la historia de Albania, en lo religioso ha sido el único de los países comunistas que en su constitución tenía el “ateísmo patriótico”. Si tú ibas a misa, era anticonstitucional. Y después, me contaba uno de los ministros que en aquel tiempo fueron destruidas 1.820 iglesias ortodoxas y católicas. ¡Destruidas! Y después, otras iglesias se han convertido en cines, teatros, discotecas. Yo sentí que debía ir. Está cerca, se puede hacer en un día.
            Y después, el año próximo, quisiera ir a Filadelfia al encuentro con las familias. Y también he sido invitado por el presidente de Estados Unidos y el parlamento americano. Y por el secretario de la ONU, a Nueva York. Quizá las tres ciudades juntas.
México. Los mexicanos quieren que vaya a la Virgen de Guadalupe. Se podría aprovechar ese viaje, pero no es seguro.
            Y por último, lo de España. Los reyes me han invitado, el episcopado me ha invitado... pero hay una lluvia de invitaciones para ir a España. Que si Santiago de Compostela, que si... A lo mejor -es posible, pero no digo más porque no está decidido, ir por la mañana a Ávila y Alba de Tormes y regresar a primera hora de la tarde. Sería posible.

¡Es posible!

Sí, pero no está decidido. Esta es la respuesta. Muchas gracias.

Johannes Schidelko(CIC.- )¿Qué relación hay entre usted y Benedicto XVI? ¿Existe un habitual intercambio de opiniones, de ideas? ¿Existe un proyecto común después de la encíclica?

Nos vemos. Antes de salir fui a verle. Él me había enviado, dos semanas antes, un escrito interesante y me pedía opinión. Tenemos una relación normal. Y vuelvo a esta idea que a lo mejor no le gusta a algún teólogo. Yo no soy teólogo. Pero pienso que el Papa emérito no es una excepción. Después de muchos siglos es el primer emérito. Pensemos en lo que él dijo: “He envejecido, no tengo las fuerzas...”. Un gran gesto de nobleza, también de humildad y de valentía. Pero yo pienso: hace 70 años los obispos eméritos eran una excepción, no existían; hoy los obispos eméritos son una institución. Yo pienso que “Papa emérito” es ya una institución. Porque nuestra vida se alarga y, a cierta edad, no se tiene la capacidad de gobernar bien. El cuerpo se cansa, y la salud a lo mejor es buena pero no se tiene la capacidad de sacar adelante todos los problemas de un gobierno como el gobierno de la Iglesia. Y yo creo que el Papa Benedicto ha hecho este gesto de “papas eméritos”. Repito, quizá algún teólogo me diga que esto no es justo. Pero es lo que pienso. Los siglos dirán si es así o no, veremos. Usted podrá decirme “¿Y si usted no se siente capaz de seguir adelante en un momento dado?” Pues haría lo mismo. Haría lo mismo: rezaré, haré lo mismo. Ha abierto una puerta que es institucional, no excepcional. Nuestra relación es de hermanos. Yo ya he dicho que siento que es como tener el abuelo en casa por su sabiduría. Es un hombre de una sabiduría...  Me hace bien escucharle, y también me anima bastante. Esta es la relación que mantengo con él.

Yoshimori Fukushima (Mainichi Shimbun).- En este viaje usted ha visitado a las personas que han sufrido. ¿Qué ha sentido al saludar a las siete “mujeres confort” en la misa de esta mañana? Y en lo que respecta al sufrimiento de las personas, en Corea estaban los cristianos escondidos y en Japón, el año que viene, se cumple el 150 aniversario de la vuelta a la luz de los cristianos. ¿Sería posible rezar por ellos junto a usted en Nagasaki?

Sería estupendo, sería estupendo. Me han invitado. Con lo del sufrimiento volvemos a una de las primeras preguntas. El pueblo coreano es un pueblo que no ha perdido la dignidad. Ha sido un pueblo invadido, humillado, ha sufrido guerras, ahora está dividido... con mucho sufrimiento. Ayer, cuando fui al encuentro con los jóvenes, visité el museo de los mártires que hay allí. Es terrible el sufrimiento de esta gente, simplemente por no pisotear la cruz. Es un dolor, un sufrimiento histórico. Tiene capacidad de sufrir este pueblo, es parte de su dignidad. También hoy, cuando estaban estas mujeres ancianas ante mí durante la misa, pensaba que en la invasión fueron arrancadas de sus casas siendo niñas para ser llevadas a los cuarteles, para explotarlas, pero ellas no perdieron la dignidad. Hoy estaban dando la cara. Es un pueblo fuerte en su dignidad. Pero, volviendo a esto del martirio, los sufrimientos... también estas mujeres. ¡Estos son los frutos de la guerra!
            Hoy estamos en un mundo en guerra por todas partes. Alguien me ha dicho que parece que estamos en la Tercera Guerra Mundial, pero a trozos. Es un mundo en guerra donde se cometen estas crueldades. Quisiera pararme en dos palabras. La primera es crueldad. ¡Hoy los niños no cuentan! Antes se hablaba de la guerra convencional, pero esto ya no cuenta (no estoy diciendo que las guerras tradicionales sean buenas). Pero hoy va la bomba y asesina al inocente junto con el culpable, al niño con la mujer, con la madre... matan a todos. Debemos pararnos y pensar un poco en el nivel de crueldad al que hemos llegado. ¡Esto nos debe asustar! Se puede hacer un estudio empírico del nivel de crueldad de la humanidad que, en este momento, asusta un poco.
            Y la otra palabra sobre la que querría decir algo en relación con la anterior es la tortura. Hoy, la tortura es uno de los medios casi cotidianos de comportamiento de los servicios de inteligencia, de procesos judiciales... Y la tortura es un pecado contra la humanidad, es un delito contra la humanidad. A los católicos yo les digo: torturar a una persona es pecado mortal, es pecado grave. Es más, es un pecado contra la humanidad. Crueldad y tortura. Me gustaría muchísimo que vosotros, en vuestros medios de comunicación, hagáis reflexiones sobre cómo veis estas cosas hoy, cómo es el nivel de crueldad de la humanidad y qué cosas pensáis sobre la tortura. Creo que nos hará bien a todos reflexionar sobre esto. 

Deborah Ball (Wall Street Journal).- Usted tiene un ritmo muy muy exigente, se concede muy poco descanso y nada de vacaciones... Estos viajes extenuantes... Le hemos visto cancelar algún acto en el último momento. ¿Hay que preocuparse por el ritmo que tiene?

Sí, algunos me lo han dicho. Me he tomado ahora vacaciones en casa, como suelo hacer. Una vez leí un libro muy interesante, que se titulaba “Alégrate de ser neurótico”. Porque yo tengo algunas neurosis, pero hay que tratarlas bien, darles mate todos los días... Una de las neurosis es que estoy demasiado apegado al hábitat. La última vez que me tomé unas vacaciones fuera de Buenos Aires con la comunidad jesuita fue en el 75. Después siempre he tomado vacaciones, de verdad, pero en el hábitat. Cambio el ritmo: duermo más, leo las cosas que me gustan, escucho música, rezo más. Eso me reposa. Es lo que he hecho en julio y agosto. La otra pregunta... Tuve que cancelar algunas cosas, es cierto, como ese día cuando tenía que ir al Gemelli… Hasta diez minutos antes me estaba preparando, pero no podía más, de verdad. Habían sido días muy intensos. Tengo que ser un poco más prudente, tienes razón.


Anais Feuga (Radio France).- En Río, cuando el gentío gritaba “Francesco, Francesco” usted respondía “Cristo, Cristo”. Hoy, ¿cómo gestiona su inmensa popularidad? ¿Cómo la vive?

No sé, la vivo agradeciendo al Señor que su pueblo sea feliz, deseando al pueblo de Dios lo mejor. La vivo como generosidad del pueblo. Interiormente, trato de pensar en mis pecados y en mis errores para no creérmela. Porque sé que esto durará poco tiempo: dos o tres años y después… a la casa del Padre [ríe].Y no es prudente preguntarse esto, pero lo vivo como la presencia del Señor en su pueblo, que usa al obispo, que es el pastor del pueblo, para manifestar tantas cosas. La vivo con más naturalidad que antes, porque al principio me asustaba un poco. Me viene en mente “no te equivoques, porque no debes hacer daño a este pueblo” y este tipo de cosas...

Francesca Patralcca (Rai).- El papa que viene del fin del mundo, que se mete a vivir en Santa Marta, ¿cómo vive dentro del Vaticano?, ¿qué hace más allá del trabajo?

Intento ser libre. Recibo a gente, hay reuniones de trabajo… pero después mi vida es la vida más normal que puedo hacer. Me gustaría poder salir, pero no se puede, no es por la Gendarmería, es que si uno sale, la gente te rodea. Dentro de Santa Marta hago una vida normal de trabajo, reposo, charlas. Al principio me sentía prisionero pero ahora no, han caído algunos muros. Por ejemplo, para que te rías: iba a coger el ascensor, y enseguida aparecía uno porque decían que el Papa no puede ir solo en el ascensor. ¡Ahora mismo te vas a tu sitio que yo puedo bajar solo, y se acabó la historia! Es así. Normalidad.

Sergio Rubin (Clarín).- Como miembro del grupo de periodistas de lengua española, tengo que hacerle una pregunta sobre el San Lorenzo, su equipo, por primera vez campeón de América. Me dicen que un grupo de ellos va al Vaticano este miércoles. ¿Les va a recibir? ¿Cómo se enteró?

Es una buena noticia, después del segundo puesto de Brasil. Es una buena noticia. Yo me enteré aquí, en Seúl, alguien me lo contó. ¿El miércoles vienen? Ah, que vengan, es una audiencia pública. Para mí San Lorenzo es el equipo de toda mi familia. Mi papá jugaba en el equipo de basket. De chicos, también mamá venía con nosotros al estadio del Gasómetro. Lo recuerdo como hoy. En la temporada del 46, el San Lorenzo tenía un equipo brillante y terminaron campeones. No sé, lo vivo con alegría.

¿Fue un milagro?
¿Milagro? Noooo.

Jürgen Erbacher (ZDF).- Se habla hace tiempo del proyecto de una encíclica sobre la ecología. ¿Nos puede decir cuándo saldrá? ¿Qué hipótesis avanzará?

Sobre esta encíclica he hablado mucho con el cardenal Turkson -también con otros- y le pedí que recogiera todas las aportaciones. Justo antes de este viaje, cuatro días antes, me entregó el primer borrador. Es una cosa así de gruesa [gesto con las manos], yo diría que es tres veces más que la “Evangelii Gaudium”. Pero ahora hay un problema que no es fácil. Porque sobre la cuestión de lo creado, de la ecología (también de la ecología humana) se puede hablar con cierta seguridad hasta un punto. Después vienen las hipótesis científicas, algunas bastante seguras, pero otras no. Y en una encíclica así, que debe ser magisterio, hay que avanzar sobre las certezas, las cosas seguras. Porque si el Papa dice que “el centro del universo es la Tierra, no el Sol” se equivoca, porque dice una cosa que no es científica, no es verdad. Debemos hacer ahora el estudio, número a número, y creo que acabará siendo más pequeña, sobre lo esencial. Se puede decir todo eso de las hipótesis en las notas a pie de página, añadirlo como información, pero no en el cuerpo de una encíclica, que es doctrinal.

Ko Jung Ae (Joongang Ilbo).- Gracias de nuevo por su visita a Corea. Quiero preguntarle por las “mujeres confort” que han asistido a la misa en la catedral, a las que usted ha consolado. ¿Qué le han contado? Usted sabe que algo terrible ocurre con los cristianos en Corea del Norte ¿Tiene en mente algún gesto en ese sentido?

Sobre la primera pregunta, repito esto: hoy, estas mujeres estaban ahí porque a pesar de todo lo que sufrieron tienen dignidad. Han dado la cara. He pensado en lo que acabo de decir: en los sufrimientos de la guerra y en la crueldad que trae una guerra. Estas mujeres fueron explotadas, fueron esclavizadas. Son crueldades. He pensado en la dignidad que ellas tienen y en cuánto han sufrido. El sufrimiento es una herencia. Los padres de la Iglesia decían que la sangre de los mártires es la semilla de los cristianos. Vosotros, los coreanos, habéis sembrado mucho. Mucho. Por coherencia, ¿no? Ahora se ve el fruto de aquella semilla de los mártires.
            Sobre Corea del Norte, sé que hay un sufrimiento. Uno lo sé seguro: que hay muchos familiares que no pueden reunirse. Y esto hace sufrir. Es el sufrimiento de la división del país. Hoy en la catedral, donde me he revestido para la Misa, me han regalado una corona de espinas de Cristo hecha con el alambre de hierro que divide las dos partes de la única Corea. Y la llevamos a bordo del avión. Es un regalo que traigo. Es el sufrimiento de la división, de una familia dividida. Tenemos una esperanza: las dos Coreas son hermanas, hablan la misma lengua. Y cuando se habla la misma lengua es porque se tiene la misma madre, y esto nos da esperanza. El sufrimiento de la división es grande. Soy consciente de esto, y rezo por que termine.

Lombardi.- Una pregunta más y concluimos.
Papa.- Manda el jefe [ríe]

Phil Pulella (Reuters).- Como italo-americano, tengo que felicitarle por su inglés. No tenga miedo. Pero la pregunta es esta: usted ha hablado de martirio, ¿en qué punto está el proceso del obispo Romero?

El proceso estaba en la Congregación para la Doctrina de la Fe, bloqueado “por prudencia”. Se decía así. Ahora está desbloqueado, ha pasado a la Congregación para las Causas de los Santos y sigue el camino normal de un proceso. Depende de cómo se muevan los postuladores. Es muy importante hacerlo rápido. Lo que a mí me gustaría es que se esclarezca cuándo es un martirio in odium fidei, ya  sea por confesar el Credo, ya sea por hacer las obras que Jesús manda con el prójimo. Esto es un trabajo de teólogos, que lo están estudiando. Porque detrás de él está Rutilio Grande y hay otros que fueron asesinados, pero que no están a la misma altura de Romero. Se debe distinguir teológicamente esto. Para mí, Romero es un hombre de Dios. Pero se debe realizar el proceso y también el Señor tiene que dar su señal ahí. Y si el Señor quiere lo hará. Pero ahora los postuladores deben moverse, porque no hay impedimentos.

P. Lombardi.- Una última pregunta, ahora sí.

Celine Hoyeau (La Croix).- Vista la situación en Gaza, ¿fue un fracaso la oración por la paz organizada por el Vaticano el pasado 8 de junio?

Gracias, gracias por la pregunta. Aquella oración por la paz no fue en absoluto un fracaso. Primero, la iniciativa no salió de mí. Salió de los dos presidentes: el presidente del estado de Israel y el presidente del estado de Palestina. Ellos me hicieron llegar esta inquietud. Querían hacerla allí pero no encontraban el lugar justo, porque el coste político para cada uno de ellos era muy alto si iban a la otra parte. La nunciatura era un sitio neutral, pero para llegar a la nunciatura el presidente de Palestina tenía que entrar en Israel. La cosa no era fácil. Y fueron ellos quienes me dijeron: lo hacemos en el Vaticano, nosotros vamos. Estos dos hombres son hombres de paz, son hombres que creen en Dios, que han vivido muchas cosas terribles y están convencidos de que el único camino para resolver lo que pasa allí es la negociación, el diálogo, es la paz. ¿Ha sido un fracaso? No, yo creo que la puerta está abierta. Los cuatro, con Bartolomé -he querido que estuviera allí como  Patriarca Ecuménico de los ortodoxos, era bueno que estuviera con nosotros- abrimos la puerta de la oración. Hay que rezar. La paz es un don, que se logra con nuestro trabajo, pero es un don. Hay que decir a la humanidad que, además de la vía de las negociaciones, que es importante, también está la vía de la oración. Justo después de esto ha sucedido lo que ha sucedido. Pero esto es coyuntural. Aquel encuentro no fue coyuntural. Es un paso fundamental de comportamiento humano: la oración. Ahora el humo de las bombas y de las guerras no nos deja ver la puerta, pero la puerta permanece abierta desde aquel momento. Y como yo creo en Dios, yo creo que el Señor mira a aquella puerta y a todos los que rezan y le piden que nos ayude. Me ha gustado esta pregunta. Le agradezco que me la haya hecho.

P. Lombardi.- Gracias, Santo Padre. Ahora, sabemos que irá a rezar ante la Virgen.
 
Desde el aeropuerto me voy a ver a la Virgen [Basílica de Santa María la Mayor]. Es una cosa estupenda. Gianni había organizado que lleváramos flores con los colores de la bandera coreana, pero justo cuando ya salíamos de la nunciatura se me acercó una niña coreana con un ramo de rosas, y decidimos llevarle a la Virgen este regalo precisamente de una niña de Corea. Del aeropuerto vamos a rezar un rato allí, y después a casa.

P. Lombardi.- Seguiremos acompañándole.

Gracias a vosotros por vuestro trabajo. Muchas gracias. Disculpad si no me quedo más tiempo con vosotros. ¡Gracias y buen almuerzo! [APLAUSO GENERAL]

Opus Dei, Vigo