LA IGLESIA EN FINLANDIA



El vicario general en Finlandia es español: hay 15.000 fieles
¿Católicos celebrando 5 siglos de protestantismo en Finlandia? Sólo para mirar al futuro
El vicario Goyarrola junto a Juhani Holma, pastor luterano de la iglesia de Finlandia
Jorge Gutiérrez / ReL
11 marzo 2016 

La Iglesia Católica en Finlandia (katolinen.fi)  se compone de 15.000 fieles (solo la mitad son nativos), 26 sacerdotes y 7 parroquias. Dicen ser la iglesia más pobre del mundo.
(Su presupuesto, explican, apenas llega para pagar la calefacción durante 10 meses en los que las temperaturas llegan hasta los 20 grados bajo cero. No reciben ayudas del Estado finlandés. Reciben fondos de las comunidades católicas de Suecia y Noruega. Nota de ReL).
Raimo Goyarrola, vicario general de la diócesis (la única del país), cuenta estos datos con una sonrisa y gran optimismo. Pertenece al Opus Dei y lleva en Finlandia 10 años.
Goyarrola ha llegado a Madrid acompañado de Juhani Holma, pastor luterano de la iglesia de su país, para presentar el libro Cálido viento del norte, escrito por José Miguel Cejas.
En el libro se cuentan las vidas de ambos, que tienen en su haber variadas anécdotas,(como la muerte repentina de su autor, la más recordada en la presentación de la obra) así como diversos testimonios.
José Miguel Cejas murió cuando estaba a punto de presentar su tercer libro de testimonios de fe en los países nórdicos; fue muy alabado por su libro de testimonios de países bálticos (El baile tras la tormenta) y de otros países del norte (8 historias sin vergüenza)
Juhani, hombre sereno y ‘cálido’ como el título del libro, es nieto, hijo y padre de pastor luterano con 4 hijos. Estuvo 20 años en una parroquia al norte de Finlandia, junto a la frontera con Suecia.
Conoció a Raimo Goyarrola en unas montañas de Laponia, y allí mismo rezaron juntos por primera vez.
Durante el encuentro, habla siempre de unión, de mirar hacia adelante, de rezar juntos, y de la cercanía de la iglesia católica con la luterana de su país: la iglesia luterana finlandesa “huele”, dice, a católica.
[La Reforma en Finlandia casi no cambió el aspecto de la liturgia y mantuvo muchas devociones populares y a la Virgen. A veces, turistas católicos que entran en una iglesia y ven un oficio luterano lo confunden con una misa católica, explica Juhani].

Finlandia es un país donde es muy fácil rezar unidos, en el que luteranos (que conforman el 78% del país), ortodoxos y católicos van de la mano.
El Estado finlandés ve con buenos ojos y sin polémica, el papel positivo de la religión: en cualquier colegio en el que haya al menos tres alumnos que pida esa asignatura, de la religión que sea, se le adjudica un profesor.
[En España se pide que sean 10 alumnos por colegio. Nota de ReL]
El prestigio de su educación sitúa al país en la cumbre de todos los ránkings, en parte “por el clima, que ayuda en este aspecto, y también porque la profesión de maestro está muy valorada por ser un servicio a la sociedad”, dice el obispo.
Después de un desayuno informativo organizado por la Oficina de Información del Opus Dei, hemos podido charlar con los dos protagonistas del encuentro. Entre las respuestas, algunas corresponden al español Goyarrola (G) y otras al finlandés Juhani (J).
-¿Cuáles son, a su juico, las mejores virtudes de un finlandés? ¿El rigor del clima, y por tanto la reflexión, las horas en el hogar, ayuda a crear un ambiente propicio para la religión, para un encuentro con Dios?
J.-Los finlandeses destacan por ser gente pacífica y tranquila. Y debido al clima, las largas distancias, también diría que somos un pueblo que vive la solidaridad, que nos ayudamos unos a otros; a veces por verdadera necesidad.
»En cuanto al ambiente religioso debido a la idiosincrasia de nuestro país, quizá hace mucho tiempo sí ocurría: solo teníamos renos y ardillas, había dificultad incluso para tener comida, y por tanto se buscaba refugio en Dios. Se le veía más necesario. En cambio, ahora, con todas las facilidades, la tecnología, el bienestar, las familias tenemos de todo y parece que no necesitamos de Dios.

-¿Cuáles son los retos de la Iglesia Católica en Finlandia a medio plazo?
G.-Lo primero, conseguir nuevas parroquias. El próximo 19 de marzo tendremos nuestra octava parroquia del país. Buscamos iglesias para poder atender bien a nuestros fieles, muy diseminados por el país.
»Y lo segundo es un problema más global: la formación de los jóvenes y de las familias. Hay que tener en cuenta que el 99% de los matrimonios de católicos son mixtos, es decir, que uno de los dos no lo es, y por tanto, a veces no se valora tanto la formación en la familia, ni entre los niños.

-La iglesia católica está celebrando un Año de la Misericordia. ¿Qué tienen en común el luteranismo y la misericordia?
J.-Es verdad que al principio Lutero se fijó más en un Dios severo, pero creo que poco a poco encontró a un Dios misericordioso. Fue un proceso que le llevó al final a ver, en la figura de Cristo, la misericordia divina.
G.- Estamos intentando unir el Año de la misericordia con la celebración de los 500 años de la Reforma. Es decir, que la misericordia sirva de preparación para todos los cristianos.

-En 2017 se celebran los 500 años de la Reforma. ¿Echa de menos un mayor entendimiento hacia la figura de Lutero hoy día por parte de los católicos?
J.-No veo necesario que los católicos cambien sus ideas sobre Lutero. Queremos mirar hacia delante, no hacia atrás. Este aniversario nos sirve para ver qué iglesia queremos preparar para el futuro. Lutero habló para una época y tuvo su influjo.
»Aunque quizá la idea de los católicos respecto a Lutero no sea correcta, no es lo importante: lo que merece la pena ahora es mirar hacia delante y la unidad de los cristianos.
»Nuestro marco de celebración de los 500 años de la Reforma se resume en estas tres palabras: arrepentimiento, agradecimiento y esperanza. Y esto nos toca a todos.

-Finlandia siempre ha sido generosa con la inmigración. Ante la crisis actual de los refugiados en Europa, ¿continúa su política de acogida?
G.- Ahora está siendo más difícil. Sobre todo porque algunos llegan y quieren exigir demasiado, no aceptan las costumbres y normas del país, y es cierto que se están generando tensiones y malestar entre la población local. No obstante, la finlandesa es una sociedad abierta, como prueba que vivan 55.000 musulmanes (con muchos somalíes). Las relaciones con la minoría judía o los musulmanes son buenas.